La época dorada en las relaciones de Chile con China parece haber quedado atrás, a medida que en las últimas semanas se han multiplicado los puntos de fricción entre ambos países, y crece la lista de problemas diplomáticos que heredará el nuevo gobierno de José Antonio Kast.
Así, a la dura polémica por la construcción de un cable submarino, la cancelación de un observatorio en el cerro Ventarrones en Antofagasta, las disputas por la explotación del litio, y las denuncias de los pesqueros industriales sobre abusos de la flota china, se sumó esta semana un nuevo impasse.
Y es que la Seremi de Salud rechazó el gesto de buena voluntad de Beijing, que ofreció atención médica gratuita desde su busque hospital Silk Road Arca (Arca del Camino de la Seda) que recaló este miércoles en la bahía de Valparaíso.
La nave forma parte de un despliegue humanitario denominado Harmony 2025, travesía que comenzó en septiembre en el puerto de Quanzhou, y que además de Chile contemplaba escalas en Nauru, Fiji, Tonga y Papúa Nueva Guinea, entre otros destinos.
Además de las críticas de Estados Unidos a la creciente presencia china en Sudamérica y las suspicacias que generan los acercamientos de Beijing en materia de seguridad, las autoridades locales apuntaron a las complicaciones técnicas de haber autorizado el operativo sanitario.
En respuesta a los primeros reportes de Biobío Chile, la Seremi señaló que “no resulta procedente la autorización de funcionamiento de este operativo de salud en las instalaciones del buque, en línea con lo que se indica el Artículo 112 del Código Sanitario” vigente actualmente en nuestro país. Esto, porque “el buque hospital no cuenta con Autorización Sanitaria de sus instalaciones, a lo que se suma a que, al no ser una actividad del Ministerio de Salud, se complejiza hacer seguimiento a las atenciones realizadas a los pacientes”, explicaron.
Hospital flotante
El Silk Road Ark cuenta con servicios clínicos que le permiten ejecutar más de 60 tipos de procedimientos, incluyendo cirugías. Dispone de 300 camas, 20 unidades de cuidados intensivos y ocho pabellones quirúrgicos.
Pero los expertos en defensa destacan que además de asistencia sanitaria, la iniciativa humanitaria combina objetivos de posicionamiento internacional e influencia.
Algo similar ocurrió a mediados de enero, cuando la Armada de Chile admitió la toma de resguardos especiales para fiscalizar una expendición conjunta de científicos chilenos y chinos a la Fosa de Atacama, el punto más profundo del océano Pacífico suroriental, ante los resquemores planteados por expertos sobre posibles labores de espionaje.