La renta variable latinoamericana acumuló un buen desempeño en horizontes de uno, dos y tres años, en un ciclo marcado por tasas de interés reales elevadas en las principales economías de la región. Bajo esa idea, el director de inversiones de LarrainVial Asset Management, José Manuel Silva, dio el punta pie inicial al XXII Seminario de LarrainVial Asset Management "Latam en el nuevo orden global: desafíos y oportunidades para la región"
Quien también es socio de LarrainVial, recordó la apuesta de la firma por la zona: "Hace ya varios años decidimos convertirnos en expertos en la región y en Latinoamérica. Por eso, hoy hemos logrado convertirnos en el mayor administrador de acciones latinoamericanas dentro del universo de Luxemburgo, con más de US$ 3.000 millones bajo administración y más de US$ 500 millones en renta fija latinoamericana, tanto en moneda local como en dólares".
A su juicio, los activos de Latinoamérica "han mostrado durante los últimos años una resiliencia que no deja de sorprender".
"Los activos latinoamericanos han sido muy nobles durante los últimos tres años", resumió, antes de plantear la interrogante de fondo de su presentación: "La gran pregunta es si Latinoamérica puede sostener este buen momento, este envión que hemos tenido durante algunos años", agregó.
Su respuesta apuntó, en primer lugar, a las valorizaciones.
"Cuando uno compara Latinoamérica con los mercados emergentes y, a su vez, los mercados emergentes con las acciones de los países desarrollados -en particular, Estados Unidos-, Latinoamérica está relativamente barata", sostuvo.
"Probablemente, la región nunca había estado tan barata con relación a su propia historia y también frente a otros países emergentes", enfatizó, y lo atribuyó al auge de la inteligencia artificial en Asia.
El segundo pilar es un cambio en los flujos globales. Silva señaló que "está comenzando a producirse una reasignación global de activos desde los países desarrollados, especialmente desde Estados Unidos, hacia los países emergentes".
Ese movimiento, dijo, se insinuó con fuerza a fines del año pasado, se atenuó con la guerra en Medio Oriente y volvió a observarse en los últimos meses. Su proyección: "Esta reasignación debería mantenerse durante los próximos años y (...) Latinoamérica será uno de los ganadores de este cambio en los flujos globales".
Giro político y "efecto HALO"
Silva subrayó que el buen desempeño ocurrió pese a un entorno de tasas reales elevadas. "Quizás, Chile sea una excepción, porque su riesgo país es muy bajo, producto de años de reformas económicas que han beneficiado al país", indicó, para contrastarlo con Brasil, Colombia y México.
En el plano político, y en referencia a Chile, Argentina, Perú, Colombia y los países de Centroamérica, observó que "poco a poco han ganado coaliciones de gobierno más amistosas con el sector privado y con economías más libres".
El tercer factor es lo que llamó el "efecto HALO": "Nuestra región tiene una suerte de complementariedad o capacidad de diversificación frente a toda la temática de la inteligencia artificial".
Lo definió como "activos que tienen una baja obsolescencia y un alto nivel de capital", en alusión a los productores de materias primas, energía, cobre y litio.
En esa línea, sumó un dato: "Pocos saben que actualmente la gran potencia petrolera de Latinoamérica ya no es México ni Venezuela, sino Brasil. Brasil se transformó en el mayor productor de petróleo de la región".
Con todo, finalizó el diagnóstico, señalando que "los inversionistas globales van a descubrir una región que ha hecho muchas tareas y que todavía tiene mucho por hacer, pero que muestra estabilidad en sus políticas macroeconómicas, bancos centrales autónomos y una inflación bastante controlada en relación con su propia historia".