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¿Eres cliente nuevo?
REGÍSTRATE AQUÍEl estudio realiza una comparación de la prestación del pilar contributivo de 13 sistemas previsionales de países de la OCDE.
Por: Constanza Ramos T.
Publicado: Martes 28 de mayo de 2019 a las 04:00 hrs.
Las diferencias en las pensiones según el género es uno de los grandes capítulos pendientes del sistema de capitalización individual y que hasta ahora no ha sido abordado por las reformas al sistema previsional chileno.

A modo de ejemplo, el 61,5% de los beneficiarios de pensiones solidarias son mujeres, mientras que el 38,5% son hombres.
Lo anterior, se explica -entre varios factores- por la tasa de cotización promedio según género. Según datos indicados en el proyecto de reforma previsional, las personas de sexo masculino que se pensionaron en los últimos diez años, cotizaron en promedio 18 años, recibiendo una remuneración final de $ 382.487. En tanto, las mujeres sólo registraron pagos de cotizaciones por casi 13 años, recibiendo una remuneración de $ 295.259, es decir, un 30% más baja.
Considerando que en la discusión de la reforma de pensiones que está promoviendo el gobierno se ha mencionado a países de la Unión Europea como modelos a seguir, un estudio de Ciedess-entidad ligada a la Cámara Chilena de la Construcción- da cuenta de cómo serían las jubilaciones en Chile si se ajustaran a los parámetros previsionales (tasa de cotización y edad de retiro) de algunos países de la OCDE: las pensiones chilenas subirían considerablemente, sobre todo en las mujeres.
Si en Chile se utilizaran los parámetros del sistema de pensiones de Irlanda, la jubilación de una mujer chilena sería un 97% mayor de la que actualmente recibe (llegaría a los $ 267.945). En el caso de emular los factores utilizados en Noruega, la pensión podría elevarse hasta $ 674.923, es decir, un 397% más.
Estas cifras contrastan fuertemente con la pensión promedio para mujeres chilenas que se ubica en $ 135.912.
En términos de la edad de jubilación, el estudio indica que casi la totalidad de los países de la OCDE presentan exigencias mayores a la chilena, desde Japón, con 61 años, hasta Noruega, con 67 años. Solamente Australia presenta una edad de pensión inferior (57 años) a lo que exige el sistema chileno (60 años en mujeres).
Un segundo requisito asociado a las pensiones suele ser un periodo mínimo de cotizaciones para acceder a la pensión completa asegurada. Sólo dos países de la muestra no cuentan con esta exigencia: Australia y Chile. Por el contrario, la mayoría requiere un tiempo de aportes considerable. Mientras en los países de Latinoamérica el tiempo varía entre 14 (Venezuela) y 30 años de aportes (Argentina), dentro de los países OCDE el requisito más bajo es de 20 años (Grecia), mientras una gran parte establece 40 años (Canadá, Japón, Noruega, Finlandia), y un máximo de 50 años (Países Bajos, Dinamarca). “En consecuencia, una carrera laboral representativa de la mujer chilena, con menos de 16 años de cotizaciones promedio debido a las múltiples lagunas, sólo generaría pensiones parciales en la mayoría de los países OCDE analizados”, advierte Ciedess.

La iniciativa comenzará a operar en enero de 2027 en las 16 regiones del país. El sistema no contempla recursos adicionales y busca aprovechar los instrumentos públicos existentes.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
Entre los planes del centro que lidera la U. de los Andes, está crear tres spin off con investigadores, solicitar cinco patentes y construir un laboratorio de análisis de microbiota con socios privados.
El holding ligado a la familia Nun selló la adquisición de la marca, en una operación que se extendió por cerca de 10 meses y que marca su primera incursión en este segmento.
En paralelo, la firma concretó un segundo aumento de capital para financiar su participación en la capitalización de CLC, operación que provocó cambios en las participaciones accionarias al interior de su grupo controlador.