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Mauricio Villena

Credibilidad y crecimiento: la señal del equipo económico

Mauricio Villena, decano Facultad de Administración y Economía UDP.

Por: Mauricio Villena

Publicado: Jueves 12 de febrero de 2026 a las 04:01 hrs.

Mauricio Villena

Mauricio Villena

En política económica, la señal más informativa de un nuevo Gobierno no está en la retórica, sino en la calidad y coherencia de su equipo económico. Los nombramientos de Jorge Quiroz en Hacienda, Daniel Mas en Economía y José Pablo Gómez en la Dipres configuran un diseño que, desde criterios técnicos, apunta a una combinación razonable: impulso al crecimiento mediante la reducción de fricciones concretas y disciplina fiscal respaldada por capacidad institucional.

La trayectoria de Jorge Quiroz no es la de un político profesional, sino la de un economista con formación académica de alto nivel y una carrera marcada por el trabajo aplicado. Su diagnóstico ha sido consistente, sobre reactivar el crecimiento reduciendo regulaciones que encarecen la inversión, revisando la estructura tributaria y racionalizando el gasto público. La agenda combina estímulos proinversión con orden macroeconómico, donde la credibilidad se construye a partir de reglas claras, supuestos verificables y coherencia entre objetivos e instrumentos.

El nombramiento de Mas complementa ese enfoque al incorporar una mirada cercana al mundo productivo y al empleo. Su experiencia en la CPC y su vínculo con el sector de la construcción lo familiarizan con los principales cuellos de botella que enfrenta la inversión: permisos, coordinación territorial, ejecución y costos de cumplimiento. Esto sugiere un Ministerio de Economía más orientado a medidas operativas, con instrumentos y métricas, en coordinación con Hacienda.

Y la llegada de José Pablo Gómez a la Dipres apunta a recomponer estándares técnicos. Su extensa trayectoria en el Estado refuerza la señal de sobriedad institucional y solvencia técnica, tras un período marcado por errores de proyección y tensiones en el cumplimiento de metas. Su gestión podría traducirse en mejores metodologías, mayor control de ejecución, trazabilidad del gasto y mayor transparencia fiscal.

Esta arquitectura es consistente con una idea central de la macroeconomía moderna: es microfundada. Los resultados agregados dependen de decisiones de inversión, contratación y consumo bajo reglas, impuestos y regulaciones; por tanto, si las reglas son inciertas o el presupuesto pierde consistencia, los agentes ajustan comportamiento y el costo macro aparece en menor inversión y mayor prima de riesgo. Por eso, credibilidad y crecimiento no son objetivos contrapuestos, sino complementarios.

Los desafíos que enfrentan las nuevas autoridades son exigentes: en permisos y regulación, menos discrecionalidad y más plazos y trazabilidad sin degradar estándares; en lo fiscal, supuestos robustos, ejecución consistente y rendición de cuentas; y en crecimiento, coordinación efectiva entre Hacienda y Economía, con priorización y metas exigentes. El punto de partida mejora cuando el equipo muestra capacidades alineadas con esas restricciones, y a la luz de los perfiles anunciados, esa alineación existe.

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