Pilita Clark

La bomba de tiempo del nuevo mundo laboral

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Por: Pilita Clark | Publicado: Lunes 1 de marzo de 2021 a las 04:00 hrs.
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Una vez que se alivie la crisis de Covid-19, la semana laboral se transformará para millones de empleados en una agradable combinación de unos pocos días en la oficina y unos pocos en casa.

O eso pensé hasta la semana pasada, cuando hablé con Nicholas Bloom, un economista británico galardonado de la Universidad de Stanford cuya cautivadora investigación sobre el teletrabajo comenzó años antes de la pandemia.

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Su último estudio del que es coautor, basado en meses de encuestas a 22.500 estadounidenses hasta diciembre, sugiere que el trabajo desde casa llegó para quedarse.

Tanto los trabajadores como las empresas han descubierto que es mejor de lo esperado. Ambos han invertido dinero en el equipo necesario (US$ 600 para el trabajador promedio). El estigma de “no ser productivo desde casa” se ha desvanecido. Nadie quiere volver a los sombríos desplazamientos a la oficina cinco días a la semana.

En total, los trabajadores piensan que poder trabajar desde casa dos o tres días a la semana es tan valioso como un aumento salarial de alrededor del 8%.

Pero hay un problema, o más bien varios contratiempos, según Bloom, quien habla regularmente con los gerentes que están intentando averiguar cómo va a funcionar el nuevo mundo laboral.

Una cosa ya está clara, dice. “El modo mixto es un completo horror”. Con esto se refiere a un equipo mixto de, digamos, cinco personas en casa y cuatro en la oficina, todos luchando por escucharse entre sí en llamadas de Zoom con problemas de conexión.

Incluso cuando la tecnología funciona, las personas en casa saben que se perderán las reuniones cruciales posteriores a la reunión que sólo pueden tener las personas en la oficina.

“Es un desastre”, dice Bloom. “Entonces, las empresas realmente están tratando de organizarlo para que todo sea en casa o en la oficina”.

Pero hay otra cosa que dice que les preocupa aún más a los gerentes: una inminente “crisis de discriminación” si se permite que los trabajadores trabajen en casa con la frecuencia que deseen.

La investigación de Bloom sugiere que hay motivos para preocuparse. Un estudio que hizo en una gran compañía de viajes china que probó el teletrabajo hace casi una década, mostró que las personas en casa eran promocionadas a la mitad de la tasa que las de la oficina.

Dos razones comunes que escucharon los investigadores eran que las personas en casa fueron olvidadas, mientras que los trabajadores de oficina desarrollaron más “capital gerencial” al almorzar, tomar un café o conversar entre ellos y sus jefes.

Bloom dice que su investigación más reciente refuerza su creencia de que si a los trabajadores se les permite elegir cuántos días trabajan desde casa, es casi seguro que algunos grupos, como las mujeres con niños pequeños, terminarán haciendo más teletrabajo que otros.

Tres años más tarde, sus tasas de promoción serán “dramáticamente más bajas” que, digamos, los hombres jóvenes, solteros y ambiciosos que estén en la oficina cinco días a la semana, y se producirán una plétora de demandas.

Por eso les ha dado una firme recomendación a las empresas de que no permitan que los propios miembros del personal elijan cuántos días pasan en casa.

“Creo que las empresas deben ser paternalistas en esto”, dice.

Deben tratar de encontrar formas de asegurarse de que todos vengan a la oficina los mismos días y trabajen desde casa los mismos días. “De lo contrario, vas a tener esta bomba de tiempo”.

Eso podría ser complicado: sus nuevos datos muestran que más del 30% de los trabajadores nunca quieren trabajar desde casa, o sólo quieren hacerlo en raras ocasiones, o sólo un día a la semana.

Aun así, al menos estos trabajadores tienen una opción. Muchas personas tienen trabajos que les exigen trasladar cosas o conducir hacia lugares, a pesar del mayor riesgo de infección, mientras sus compañeros de oficina se quedan en casa.

“Están realmente enojados”, dice Bloom, y sus gerentes no saben qué hacer. Una respuesta parece obvia: hay que pagarles más.

Algunas empresas pueden hacer esto, pero las fuerzas del mercado sugieren que muchas otras no lo harán. Los trabajos menos calificados se encuentran entre los más afectados por la pandemia.

El poder de negociación de quienes poseen estos trabajos es débil.

En otras palabras, los trabajadores con más probabilidades de perder sus trabajos son los mismos que no pueden disfrutar de las ventajas de trabajar desde casa.

Para aquellos de nosotros que estamos trabajando en una empresa con reglas más estrictas de lo esperado sobre cuándo podemos y no podemos trabajar fuera de la oficina, vale la pena tener esto en cuenta.

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