No hay dudas de que el IPSA ha brillado este año. A días del término de 2025, acumula 70 récords históricos de desempeño, y se encamina a cerrar sobre los 10.400 puntos, con un avance de más de 50%.
Sin embargo, anclado a las expectativas de una agenda promercado y crecimiento económico que fomentará el Gobierno del Presidente electo José Antonio Kast, una serie de “cisnes negros” (acontecimientos de alto impacto e impredecibles) pondrían en riesgo la racha estelar de la Bolsa de Santiago.
Aunque son de difícil predicción, los agentes del mercado local mantienen su atención en el desempeño político de la administración entrante.
“El principal riesgo para Chile sería una caída rápida de la popularidad del nuevo Presidente durante 2026”, alertó el director de inversiones de Credicorp Capital, Klaus Kaempfe.
Si bien no es el escenario base de la firma, “sin popularidad es difícil alinear al Congreso y sacar adelante las reformas”, explicó.
Para el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, se debe seguir con especial atención los avances en las reformas que empujaría el Gobierno de Kast, ya que “un ambiente polarizado, políticos atrincherados y alta tensión, llevaría a desempeños más débiles” en los mercados.
“Por ahora, le asigno a este escenario una probabilidad baja, o al menos con efectos contenidos”, añadió.
Otros actores ponen su atención en la oposición. A ojos del CEO de Octogone Chile, Manuel Bengolea, el principal “cisne negro” para el mercado local es “que la izquierda radical vuelva a intentar destituir a un Presidente democráticamente elegido, y que la centroizquierda se pliegue por ambición de poder, tal cual lo hizo en 2019 en el estallido social”.
Pese a la alarma, le asigna una baja probabilidad al escenario.
Ajuste fiscal
Para el gerente de estudios de Renta4, Guillermo Araya, más que un “cisne negro” -que tiene una baja probabilidad-, una de las medidas de la campaña de Kast es una amenaza para los activos locales.
“El mayor factor de riesgo en el mercado es que el Gobierno entrante materialice, como sea, el recorte de US$ 6 mil millones del Presupuesto de la nación en 18 meses”, alertó.
Advirtió que tal recorte equivale a una reducción de US$ 4 mil millones en 12 meses, o “una reducción de un 4,6% del Presupuesto y (una baja de) 1,2% del PIB anual, lo que podría impactar fuertemente el crecimiento del primer año de Gobierno”.
“Cualquier factor que genere incertidumbre o menor crecimiento, podría impactar negativamente el tipo de cambio, haciendo subir el precio del dólar, aunque se debe tener en cuenta que el alto precio del cobre igualmente empujaría el dólar a la baja”, agregó.
En la bolsa, las acciones del retail se verían afectadas, “porque un ajuste en el PIB restringiría el consumo, con mayor impacto en tiendas por departamento y mejoramiento del hogar, más que en el rubro supermercados”, dijo.
Tasas, IA y la Fed
A nivel internacional, las amenazas se multiplican. “Una solución en Venezuela rápida, una subida de tasas de interés en Japón, la aparición de competencia real de Nvidia en China o un crecimiento acelerado en Argentina, serían los temas que nos tienen atentos”, señaló Kaempfe.
Para el ejecutivo de Credicorp, las tasas japonesas “han sido los últimos años las más bajas del mundo, por lo que al subir empujan hacia arriba las tasas en Estados Unidos y en Chile”.
Asimismo, “que aparezca competencia en China para Nvidia podría poner en riesgo las valorizaciones de esta compañía y arrastrar al sector tecnológico americano” y al mercado local, añadió.
Lehmann afirmó que “habrá que estar atentos a la apuesta que han efectuado las grandes empresas tecnológicas en materia de IA, que incluye equipamiento y data centers”.
“En caso de que no se cumplan las expectativas de beneficios asociados, podría verse un ajuste en bolsas, con impactos en la dinámica de crecimiento de EEUU y global”, lo que se recogería en la bolsa chilena, afirmó el economista jefe de Bci.
Pero, una caída en este contexto presentaría oportunidades de compra, valoró Kaempfe.
Por su parte, la Reserva Federal es otro de los centros de atención, pero no por su tasa.
“El mayor factor de riesgo es que, en mayo de 2026, el Presidente de EEUU, Donald Trump, debe nominar al nuevo presidente de la Fed y es altamente probable que este simplemente obedezca órdenes de Trump, lo que eliminaría la independencia de una institución cuyo valor y credibilidad se basa precisamente en la independencia respecto del Gobierno de turno”, alertó Araya.
De esta manera, “si los actores del mercado y la sociedad estiman que la Fed deja de ser independiente, cada decisión que tome a futuro podría ser cuestionada y se podría pensar que están al servicio del gobierno de turno y no maximizando el bien público”, añadió el gerente de estudios de Renta4.