El dólar revirtió un importante avance este viernes en Chile, ayudado por la sorpresa a la baja que trajeron las nóminas no agrícolas estadounidenses, y en un contexto donde siete días de guerra en Medio Oriente han sacudido con especial fuerza a las divisas emergentes.
Fue una sesión de alta volatilidad: el tipo de cambio saltó hasta los $ 928,5 a primera hora del día, mientras que al inicio de la tarde se fue a un piso de $ 906. Al final, terminó a $ 912,6 y con una leve baja de $ 1,6 en las pantallas de Bloomberg.
La paridad local venía de dispararse nuevamente este jueves y cerrar en máximos de 2026. A nivel semanal, el incremento fue de $ 39, el mayor desde marzo de 2024, y el peso chileno fue la segunda divisa emergente con peor desempeño.
"Nuestro análisis de la sensibilidad de las divisas de los mercados emergentes muestra que el won coreano, el zloty polaco y el peso chileno probablemente reaccionaron de forma exagerada debido al abultado posicionamiento", publicó Bank of America a propósito de la guerra en su informe semanal de divisas.
La posición neta de no residentes en forwards de dólar-peso revirtió sin demora todo el desarme que había experimentado este año, y alcanzó su nivel más favorable al dólar desde septiembre de 2022 al cierre del miércoles, según datos del Banco Central.
La corrección del dólar tuvo escala global. El dollar index retrocedía 0,4% hasta los 99 puntos, mientras los precios del cobre se estabilizaban en niveles de US$ 5,8 por libra. El rand sudafricano, el peso chileno y el dólar taiwanés fueron las emergentes más fortalecidas.
Los rendimientos del Tesoro estadounidense caían liderados por los tramos cortos, presionados por los malos datos de empleo conocidos esta mañana: se destruyeron 92 mil nóminas en febrero, frente a la expectativa de que se crearon 55 mil, y la tasa de desempleo subió a 4,4%, una décima sobre lo esperado.
Y eso que el petróleo Brent se disparaba 9% hasta alcanzar US$ 93 el barril, máximos desde septiembre de 2023, por una escalada de 29% a nivel semanal, que es la mayor desde abril de 2020. Las principales tasas de interés europeas reaccionaban con fuertes subidas adicionales.
Donald Trump afirmó este viernes, a través de un post en su red Truth Social, que no habrá un acuerdo para terminar la guerra sin una "rendición incondicional" por parte de Irán, comentarios que contribuyeron a seguir impulsando las compras de crudo.
En este contexto, la advertencia de Qatar no ha dejado de sonar fuerte: la guerra obligaría a los países del Golfo Pérsico a detener las exportaciones de energía en cuestión de semanas, algo que podría "hundir las economías mundiales".