La economía de Estados Unidos perdió 92 mil empleos en febrero, en una fuerte caída que borró gran parte de las ganancias del mes anterior y alimentó las dudas sobre la solidez del mercado laboral.
La cifra publicada el miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) estuvo muy por debajo del aumento de 55 mil puestos que esperaban los economistas encuestados por Bloomberg, y marcó un giro drástico respecto del sorpresivamente sólido registro de 126 mil nuevos empleos en enero.
Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, dijo que los últimos datos de empleo fueron “algo sorpresivos”, pero restó importancia a su relevancia.
“Si se toma el promedio de unos pocos meses, tuvimos uno sorprendentemente positivo el mes pasado y uno sorprendentemente negativo este mes”, añadió. “Pero en promedio, está más o menos en línea con lo que esperábamos ver, porque la inmigración ha caído mucho”.
El informe también subraya el difícil equilibrio que enfrenta la Reserva Federal al intentar apoyar al mercado laboral mientras contiene las presiones sobre los precios. La inflación en Estados Unidos cayó más de lo previsto, hasta 2,4% en enero, pero el alza del precio del petróleo provocada por la guerra en Medio Oriente amenaza con impulsar aumentos en el costo de los bienes de consumo.
“Estos son datos sorprendentemente débiles, y las pérdidas de empleo se produjeron en distintos sectores”, dijo Eric Winograd, director de investigación económica de mercados desarrollados en AllianceBernstein.
“No creo que esto sea suficiente para empujar a la Fed a actuar en marzo, especialmente dado lo que está ocurriendo con los precios del petróleo”, agregó. “Pero si se repite otro dato como este, la Fed se moverá”.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, ha señalado que la mayoría de los miembros del comité encargado de fijar las tasas no tiene apuro en seguir bajándolas en el corto plazo, tras haberlas recortado tres veces el año pasado. Sin embargo, la última publicación de datos probablemente complique aún más la decisión en su próxima reunión, prevista para más adelante este mes.
Algunos economistas, sin embargo, advirtieron que no hay que sobrerreaccionar al informe, señalando que los datos estuvieron algo distorsionados por el modelo estadístico del BLS y que otros indicadores económicos siguen mostrando fortaleza.
“Los datos de empleo asalariado son simplemente malos”, dijo Nancy Lazar, de Piper Sandler. “Hay que mirar un conjunto de datos del mercado laboral, no solo el informe de empleo asalariado”.
“Las solicitudes de subsidio por desempleo por debajo de 215 mil son increíblemente sanas y, con lo que está ocurriendo en la manufactura... y en el sector servicios, es difícil ponerse bajista respecto del mercado laboral”.
La tasa de desempleo volvió a subir hasta 4,4%, luego de haber bajado el mes anterior.
Sector salud y tecnológico
La debilidad de los datos golpea las esperanzas de que el mercado laboral estadounidense hubiera comenzado a recuperarse tras un 2025 débil, en el que la creación promedio mensual de empleo fue de apenas 10 mil puestos, el nivel más bajo fuera de una recesión en más de dos décadas.
“La idea de que el mercado laboral dio vuelta la esquina se derrumba con este informe”, dijo Samuel Tombs, economista jefe para Estados Unidos de Pantheon Macroeconomics.
La caída estuvo liderada por un descenso del empleo en el sector salud, tras huelgas masivas de trabajadores médicos en Nueva York, California y Hawái. También retrocedió el empleo tecnológico, mientras continuaron los recortes de puestos en el gobierno federal.
Reforzando la magnitud del deterioro, la contratación de los dos meses previos fue revisada fuertemente a la baja, en un total combinado de 69 mil empleos.
Economistas dijeron que las cifras apuntan a la fragilidad subyacente del mercado laboral estadounidense. “Se trata de un mercado laboral tan débil que no puede soportar una huelga de 31.000 médicos en salud, porque nadie más está contratando”, dijo Omair Sharif, de Inflation Insights.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron inmediatamente después del informe, aunque luego esos movimientos se revirtieron. El rendimiento a dos años, muy sensible a las tasas de interés, bajaba apenas 0,01 puntos porcentuales, hasta 3,59%.
En el mercado de futuros, las expectativas de tasas bajaron, con operadores que siguen apostando por uno o dos recortes este año, aunque el primero no llegaría hasta septiembre. Antes de la publicación de los datos, se esperaba que ocurriera en julio.
El débil informe de febrero llega en momentos en que el Presidente Donald Trump busca convencer a los votantes escépticos de que sus políticas económicas están dando resultados, de cara a las elecciones legislativas de noviembre.