Estados Unidos e Israel, los aliados que decidieron utilizar la fuerza contra Irán dando inicio a la guerra en curso, no comparten exactamente los mismos intereses. “¿Está en juego la supervivencia estadounidense? No”, asegura el jefe de estrategia de la Academia de Guerra, el teniente coronel Hugo Pantoja, marcando una importante diferencia respecto de lo que este conflicto significa para Israel. Y si de supervivencia se trata, el asunto también es central para Teherán.
Partiendo de esta base, en Medio Oriente los beligerantes han desplegado distintas estrategias que Pantoja, desde su óptica militar personal, analiza en conversación con DF, ofreciendo pistas sobre la dirección y la posible prolongación de un conflicto que mantiene en suspenso desde el suministro energético hasta la hegemonía mundial en una región históricamente crucial para el comercio global.
Una acción rápida para objetivos militares concretos
“Cuando los países tienen intereses comunes se alían, y de esa forma han logrado ejecutar una operación militar para degradar las capacidades de Irán”, indica Pantoja, quien partió su análisis señalando que “desde la revolución iraní del año 1979 se levantó una narrativa islámica que expresa una enemistad y rivalidad contra el Estado de Israel y contra EEUU”, lo que explica quién está a cada lado del conflicto.
Sin embargo, se apura en precisar que Washington y Tel Aviv “no tienen exactamente los mismos intereses: EEUU busca una acción rápida, mientras que Israel quiere neutralizar al máximo las capacidades de Irán”.
Dicho esto, indica que el Presidente Donald Trump -para estos efectos el comandante en jefe de EEUU- “parece no querer comprometerse mayormente, solamente emplear capacidades aéreas y marítimas, dar un golpe quirúrgico sin comprometerse con una operación terrestre que lo arrastraría a una guerra de desgaste como ocurrió en Irak en 2003 y en Afganistán. De hecho, en este último país fue él quien retiró las tropas porque no era una guerra de su interés”.
Washington y Tel Aviv “no tienen exactamente los mismos intereses: Estados Unidos busca una acción rápida, mientras que Israel quiere neutralizar al máximo las capacidades de iraníes”.

El jefe del Departamento de Estrategia de la Academia de Guerra, el teniente coronel Hugo Pantoja.
En esa misma línea agrega que “por experiencia, en EEUU saben que un cambio de régimen requiere empleo de fuerza militar en tierra en medio de un conflicto de larga duración, y lo que necesita Trump son victorias militares de corta duración”.
Muestra de la inclinación estadounidense por evitar un conflicto prolongado es que “se ha bajado el tono al tema del cambio de régimen (iraní) y se ha explicitado que estas son operaciones militares. El jefe del Estado Mayor de EEUU (el general Dan Caine) lo especificó: Los militares cumplen objetivos militares”, indica Pantoja.
Específicamente, según el teniente coronel, “el objetivo militar de esta campaña estadounidense es terminar de destruir las últimas instalaciones del programa nuclear, destruir y degradar la capacidad de misiles balísticos y destruir la capacidad naval de Irán, que amenaza el estrecho de Ormuz”.
Los ataques quirúrgicos de EEUU son los que abrieron justamente este escenario de guerra. “No solo eliminaron al ayatolá Jomeini, sino alrededor de 40 autoridades, incluido el ministro de Defensa y el exjefe del Estado Mayor. Esto genera parálisis y caos que dificulta la toma de decisiones”, indica Pantoja, destacando también los logros militares estadounidenses hasta la fecha.
En detalle, este miércoles, en una conferencia de prensa en el Pentágono, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, junto a Caine, presentaron un balance inicial. Indicaron que los ataques estadounidenses e israelíes habían destruido más de 20 buques de la marina iraní, neutralizado gran parte de su presencia naval y comenzado a desmantelar su infraestructura militar clave, incluidos sistemas de misiles y defensas aéreas.
También sostuvieron que la operación buscaba impedir que Irán reconstruyera su poder militar y cerrar su camino hacia el desarrollo de armas nucleares. Al día siguiente, 5 de marzo, el Comando Central de EEUU (Centcom) difundió nuevas actualizaciones operativas, en las que afirmaron que los lanzamientos de misiles balísticos iraníes habían caído alrededor de 86% y los ataques con drones cerca de 73% desde el inicio de la ofensiva.
“Irán ha sobrevivido desde 1979 bajo sanciones severas y cuando una sociedad vive bajo presión desarrolla ingenio para sobrevivir. Por eso desarrolló capacidades tecnológicas para balancear la asimetría militar”.

Escombros de un edificio en Beirut tras el ataque de Israel, que reaunó las hostilidades con Hezbolá en el Libano.
Cuando es cuestión de supervivencia
Pese a todo, Teherán sigue desplegando su respuesta defensiva, una capacidad que no sorprende del todo a Pantoja. Para él es importante tener presente que “Irán se reconoce como heredero de las glorias del Imperio Persa (...) Existen disidencias internas y 13 etnias, pero ante ataques externos, el sentimiento religioso y nacional puede unir a la población”.
Tan importante como esa historia milenaria es la del pasado reciente: “Irán ha sobrevivido desde 1979 bajo sanciones severas y cuando una sociedad vive bajo presión desarrolla ingenio para sobrevivir. Por eso desarrolló capacidades tecnológicas para balancear la asimetría militar”, destaca el jefe de estrategia de la Academia de Guerra, agregando que EEUU es consciente de las capacidades de su contendor, por lo que “es cauteloso en ese sentido”.
Específicamente, Pantoja relata que Irán “construyó un ‘anillo de fuego’ mediante guerras proxy: Hezbollah en Líbano, milicias en Siria e Irak, apoyo a Hamas. También desarrolló el mayor arsenal de misiles balísticos del Medio Oriente, incluyendo misiles hipersónicos. Además utiliza drones como el Shahed-136. Con estas capacidades intenta balancear su desventaja frente a EEUU. Su estrategia se basa en tres pilares: el anillo de fuego, los misiles y drones, y la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz. Con eso intenta generar presión internacional”.
Respecto de los ataques a sus vecinos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar, entre otros, indica que “lo que está haciendo es una medida estratégica para que la población de esos países presione a sus gobiernos para que intercedan ante EEUU y se detenga la operación”, apuesta que -a su juicio- conlleva un riesgo relevante: “Que todos los países del Golfo Pérsico se unan a la operación” en su contra.

Imágenes del ataque iraní a la base militar de EEUU en Baréin durante la primera jornada de la guerra, el sábado pasado.
También en la región, el otro actor protagonista, Israel, ve este conflicto bélico “como una cuestión existencial”, indica Pantoja en su análisis.
De hecho, considera que en caso de que EEUU decida poner fin a la operación -por considerar cumplidos sus objetivos militares- la conflictividad en la región persistirá si el régimen iraní sobrevive, más aún considerando que no está resuelta la situación en Gaza, Siria y el Líbano.
De hecho, en este último país Tel Aviv reanudó los ataques esta semana al confrontarse nuevamente con Hezbolá.
China observa a distancia
Cabe destacar que lo que se juega en Medio Oriente tiene múltiples consecuencias globales. Una de las vertientes que destaca el teniente coronel, en una lectura que no representa necesariamente la posición institucional del Ejército de Chile, es la relacionada con China.
Pantoja precisa que Furia Épica es una operación que “tributa a la competencia estratégica entre EEUU y China, particularmente por el recurso energético. Cualquier cierre del estrecho de Ormuz tiene repercusiones inmediatas en Asia, especialmente en China”.
En miras de este objetivo, plantea que “Irán tenía capacidad naval limitada, pero podía amenazar el estrecho de Ormuz. EEUU neutralizó gran parte de esa capacidad. Además, la presencia de dos portaaviones y de la Quinta Flota le da un control importante para asegurar las líneas de comunicación marítima”.
Sin embargo, si se trata de sacar provecho en la confrontación entre las dos mayores potencias globales, China también puede obtener algunos beneficios.
Al respecto, Pantoja destaca que el gigante asiático “ha guardado silencio y solo ha pedido desescalar. China observa. Su pensamiento estratégico es distinto. Sun Tzu (chino autor del célebre libro El arte de la guerra, escrito -según estimaciones- hace 2.500 años) decía: ‘La mejor victoria es vencer sin combatir’. Occidente tiende a ver la guerra como medio para alcanzar objetivos políticos. China busca alcanzarlos sin guerra”, por lo que, en este caso, el desgaste estadounidense representa un punto a favor de Beijing.