Columnistas

La discusión que no debemos tener

Gabriela Clivio Economista y directora de empresas

Por: Gabriela Clivio | Publicado: Miércoles 27 de marzo de 2024 a las 04:00 hrs.
  • T+
  • T-

Compartir

Gabriela Clivio

A veces me pregunto cómo es posible que la atención de algunos pueda fijarse en pequeños detalles perdiendo de vista lo más importante, que es lo que en realidad más debiera preocuparnos y debiéramos querer solucionar. Ahora resulta que esta semana la polémica en materia de economía -en lugar de centrarse en cómo hace Chile para volver a crecer y qué políticas adoptar para estimular la economía-, está “anclada” en si caímos o no en ingreso per cápita durante 2023.

El detalle consiste en si es correcto utilizar las cifras poblacionales del INE o las cifras de Celade. En el primer caso, el ingreso per cápita se habría contraído 0,45%, mientras que en el segundo habría crecido 0,17%.

“Centrarse en un dato demográfico no cambia en nada los problemas de la economía. Hay que estimular la inversión, reducir la informalidad y no reinventar la rueda”.

¿Vale la pena perder el tiempo discutiendo esto? Lo importante es que durante la década de los 90 Chile creció en promedio un 6,1%por año; durante la década del 2000 el crecimiento fue 4,2%; la década pasada el país creció a un ritmo promedio de 3,3% y desde el 2020 crecimos apenas un 1,9%. Es decir que estamos cada día peor.

Lo relevante es corregir las políticas económicas que frenaron el crecimiento. Lo cierto es que desde 2014 se hace todo lo contrario, y lo peor es que esto no parece que cambiará en el futuro próximo. La pregunta no es si se contrajo o no el PIB per cápita como consecuencia de la evolución de la población, sino ¿qué pasó que una economía que venía como avión de repente se frenó tanto? ¿Cómo se explica que un país donde la moneda doméstica se apreciaba hasta hace un par de años con respecto al dólar ahora tiene la moneda que más se ha depreciado en el año?

Esas son las respuestas que tenemos que buscar, todo lo demás “es música”, como siempre dice alguien que quiero mucho.

Lo que pasó y lo que pasa es lo mismo que explica por qué tenemos un dólar que está casi “a luca”. No es el diferencial de tasas entre la política monetaria del Banco Central y la Reserva Federal de Estados Unidos; no es el precio del cobre; tampoco es el riesgo como consecuencia de la incertidumbre política (esa que por suerte ha bajado considerablemente desde septiembre de 2022).

La realidad y lo que duele es que dejamos de crecer, y nos convertimos en un país más de la región de la cual siempre nos quisimos diferenciar. Siempre quisimos ser distintos, nos orgullecíamos de formar parte de la OCDE y ahora somos más de lo mismo. Más de un país emergente, más de un país rico en recursos naturales como hay varios, más de un país con malas políticas como ese que está “al otro lado de la cordillera”.

No basta con que el Banco Central rebaje la TPM para que la economía crezca, hay que mejorar la calidad de la educación, la productividad, la competitividad. Hay que centrarse en lo importante y dejar las polémicas por los detalles de lado. No cambia realmente nada los problemas de la economía el centrarse en un dato demográfico, hay que estimular la inversión, reducir la informalidad y dejar de querer reinventar la rueda, porque lo que se hacía antes sí daba resultado.

Lo más leído