Desempleo crónico
A menos de tres meses de asumir, el futuro Gobierno de José Antonio Kast heredará un mercado laboral estancado, con tasas de desempleo que acumulan tres años por sobre el 8% y una dinámica donde el empleo formal se debilita, mientras el informal gana terreno. Las persistentes señales de deterioro han hecho de la situación laboral el lado más negativo de la gestión económica de la administración que termina, en un contexto donde el actual Ejecutivo no ha enfrentado eventos críticos, sino más bien el impacto de las políticas laborales implementadas en el último período, cuestionadas por instituciones como el Banco Central y el FMI.
La tasa de desocupación completó 35 meses por sobre 8%, al ubicarse en 8,4% en el trimestre septiembre-noviembre, dos décimas sobre igual lapso de 2024 -lejos del rango de entre 6,5% y 7,5% previo a la pandemia-, lo que rompió, además, la racha de descensos registrada en los últimos tres meses, según el INE.
El tiempo del actual Gobierno se agotó. La tarea de la nueva administración exige políticas que reviertan la informalidad y el estancamiento.
En términos interanuales, se crearon 116.000 empleos, lo que representa una desaceleración frente a los trimestres anteriores y es la menor cifra para un trimestre septiembre-noviembre desde 2010 (excepto 2020), en un contexto en que el promedio mensual de puestos de trabajo creados en 2025 no ha superado los 10.000.
Se trata de un desempleo crónico, a juicio de los expertos, quienes hacen hincapié en su estancamiento y persistencia, donde uno de los aspectos de mayor inquietud es la tasa de ocupación informal, que aunque bajó en tres décimas, se ubicó en 26,6% en 12 meses, el mayor registro para un trimestre móvil en un año. De hecho, mientras el empleo asalariado formal no varió, el asalariado informal creció 8,3%, con 73 mil nuevos puestos de trabajo, lo que refleja que más del 97% de la creación anual de este tipo de ocupaciones se realizó fuera del marco de protección social.
El discurso de una economía normalizada que defiende el Gobierno del Presidente Boric no es coherente con este cuadro, donde la combinación de costos laborales crecientes, baja inversión, informalidad y estancamiento de la productividad ha restringido las posibilidades de que el crecimiento económico vuelva a traducirse en bienestar para las familias.
El tiempo de la actual administración ya se agotó y la tarea pasa ahora a la administración que liderará José Antonio Kast. Revertir esta trayectoria exige políticas que fortalezcan la inversión, promuevan la productividad, la flexibilidad, la reconversión y faciliten la reinserción laboral, entre varios otros aspectos. Es un escenario desafiante y con altas expectativas ciudadanas, pero que gestionado con claridad técnica y sentido de urgencia puede revertir el deterioro acumulado y restablecer el empleo como pilar efectivo de bienestar y cohesión social.
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