La guerra en Irán volvió a poner a los mercados en clave geopolítica, con el dólar y el petróleo como principales canales de transmisión de la tensión.
Con la volatilidad instalada, los inversionistas miran al mundo preguntándose qué hacer. ¿Aguantar la inestabilidad y apostar a una guerra corta y una recuperación posterior sostenida? ¿Vender los activos más riesgosos ahora para evitar mayores pérdidas después? ¿Refugiarse en el efectivo? Son algunas de las preguntas que rondan en estos días en los bancos de inversión y las corredoras de bolsa.
Un informe de JPMorgan destaca que el punto neurálgico está en el cuello de botella provocado por el cierre del estrecho de Ormuz para una porción relevante del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Sumado a eso, la constatación de que Irán está atacando indiscriminadamente a países del Golfo Pérsico, en una zona clave para la energía del mundo.
Hacia adelante, UBS prevé un escenario central de volatilidad por varias semanas y luego una vuelta de los precios a sus fundamentos, pero deja explícito un caso de riesgo con una disrupción más persistente en producción de crudo y gas, con energía cara por más tiempo y un efecto macro más duradero, si es que el conflicto se extiende.
En paralelo, Goldman Sachs advirtió esta semana que la guerra puede remover no sólo el precio del petróleo, sino el conjunto de precios de energía y sus efectos sobre inflación, tasas y valorizaciones de la renta variable.
En ese contexto, los analistas identifican varias acciones que encaran esta crisis como una oportunidad.
Exxon, la mejor apuesta al petróleo
El papel de la productora de petróleo estadounidense está en sus máximos en varios años desde finales de diciembre. La captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la reapertura de ese mercado ya venía alimentando su cotización, y la guerra en Irán ha operado como un catalizador ante el temor a la escasez de crudo y gas, señalan analistas. Según Goldman Sachs, la acción de Exxon ofrece un premio por riesgo geopolítico sostenido.
Por su parte, UBS ve en Exxon Mobil un papel sólido para quienes buscan exposición al petróleo, a través de una compañía con toda la cadena de producción integrada y puntos de producción y refinación bien distribuidos en el mundo, lo que reduce su exposición al Golfo Pérsico.

ConocoPhillips lidera capacidad de refinación
La acción de ConocoPhillips sube un 5% desde el cierre de la semana anterior, y ya recoge el premio en torno al mercado del crudo. JPMorgan prevé que el papel siga subiendo si el conflicto se extiende por varias semanas, mientras que UBS sostiene que, en este escenario, productores con alta exposición al mercado spot, como Conoco, pueden verse favorecidos.
La compañía tiene una alta participación en el mercado de refinación estadounidense, lo que la ubica en una posición de privilegio para abastecer al mundo tras el cierre del estrecho de Ormuz y la imposibilidad de exportación que enfrentan las refinerías iraquíes, kuwaitíes y las ubicadas en los Emiratos Árabes Unidos.
China ya anunció esta semana que limitaría los envíos de bencina y diésel, lo que ha estresado al mercado de productos destilados. En contexto, refinadores con gran capacidad en Estados Unidos pueden sacar provecho de los altos precios.
Saab, el gigante escandinavo de defensa
Además de energía, la defensa y el armamento son otros mercados que muestran oportunidades de inversión en medio de la guerra. Según UBS, exponerse al sector de la defensa europea puede tener un buen recorrido en precios, en momentos en que el Viejo Continente corre una carrera para ganar independencia armamentística.
El papel de la sueca Saab -que fabrica productos de seguridad militar y civil- aparece como uno de los favoritos para el Royal Bank of Canada (RBC). “Se trata de una compañía con amplias colaboraciones en Europa y Norteamérica, y una serie de encadenamientos productivos importantes. Su fortaleza radica en que combina demanda europea estructural con acceso a mercados fuera de Europa mediante alianzas industriales, una mezcla que puede sostenerse incluso cuando pase el conflicto”, explican desde RBC.
Un buen ejemplo es el nuevo avión de combate que diseña Europa -el FCAS-, y cuyo consorcio franco-alemán está a punto de fracasar por desacuerdos sobre el proyecto. Ante esta situación, la prensa europea señala que Saab estaría negociando con Alemania y España para impulsar la construcción de un caza de sexta generación.
Además de negociar con actores europeos, Saab estaría trabajando una alianza con Canadá para fabricar su caza Gripen en ese país. Canadá se ha distanciado de Estados Unidos -su socio histórico- bajo el gobierno de Donald Trump y busca aumentar su autonomía estratégica.
La aeroespacial canadiense Bombardier estaría cerca de cerrar un acuerdo para escalar la producción del Gripen en ese país. Aunque la acción de Bombardier sufrió en enero por las amenazas de aranceles estadounidenses a sus aviones, según RBC el papel es una buena alternativa para exponerse al boom de la defensa global.
Kongsberg: oportunidades en seguridad naval
Según RBC, las capacidades en construcción naval, junto con drones, antidrones y defensa antimisiles son la clave en el boom de defensa actual. En ese contexto, el banco canadiense menciona al fabricante naval noruego Kongsberg como uno de los actores favoritos en el norte de Europa.
La oportunidad, según el RBC, radica en que el impulso europeo de defensa irá más allá de las guerras en Ucrania e Irán, ya que Europa debe remontar un déficit estructural histórico en capacidades militares, y por eso pone a Krongsberg entre sus acciones ganadoras.
En un entorno donde la seguridad marítima se vuelve clave -basta mirar al estrecho de Ormuz-, empresas con pedidos de largo plazo y participación en programas navieros estratégicos como la noruega, son una buena alternativa para capturar valor en medio de la guerra.
Lockheed Martin, la clave para EEUU
Inventarios, municiones, interceptores y defensa aérea han sido conceptos muy escuchados desde que comenzó la guerra en Irán. JP Morgan subraya que el shock que han provocado los ataques de Irán a barcos petroleros en sus costas puede “desencadenar efectos más severos en la economía y los mercados, lo que suele venir acompañado de un giro hacia seguridad y capacidades de disuasión”.
Con el arsenal iraní de misiles balísticos apuntando a Israel, a las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, e incluso a Europa, la necesidad de defensa antiaéreas se ha disparado y es allí donde la americana Lockheed Martin juega un papel crucial. Según EEUU, Irán fabrica unos 1.000 misiles balísticos al mes, mientras EEUU elabora 100 interceptores mensuales, la mayor parte en instalaciones de la compañía, una cifra que el gobierno de Donald Trump está dispuesto a elevar exponencialmente.
Además de los sistemas de defensa, Lockheed Martin fabrica los caza F-35 y F-22 (los más avanzados del mundo) y los misiles Patriot, ampliamente utilizados en Irán y Ucrania.
La acción de la compañía tocó su máximo histórico esta semana en la bolsa de Nueva York, y los agentes creen que tiene espacio para seguir escalando. 