Regreso a la meta de inflación
No hubo sorpresas con la inflación de enero, pero probablemente sí una lógica satisfacción entre las autoridades monetarias. Tras cinco años, el indicador volvió a ubicarse cerca de la meta del 3% a la que el país se había acostumbrado antes de la pandemia. Tal como anticipaba el mercado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0,4% en el primer mes del año respecto de diciembre, lo que se tradujo en una moderación de la medición en 12 meses desde 3,5% a 2,8%, un nivel que no se registraba desde marzo de 2021.
En este marco, uno de los aspectos más auspiciosos son las expectativas que prevén estabilidad. Los propios registros del Banco Central reflejaron la semana pasada una mayor confianza de las empresas locales en que la variación de los precios internos continuará alineada con la meta del 3% o muy cercana a ella.
Se trata de un punto a favor para las autoridades del instituto emisor, que debieron encauzar la política monetaria para recuperar la estabilidad perdida ante la expansión de liquidez que inundó la economía en medio de la pandemia. En ese período fueron desoídas las advertencias sobre los riesgosos retiros de fondos previsionales, en un escenario en que el Estado había activado apoyos monetarios ante la emergencia. Como resultado, el país no solo enfrentó alzas de precios en productos básicos, aumento en el costo de los créditos y un serio deterioro financiero estructural, sino que además sobrevino un alto impacto en el empleo, con altos efectos en los quintiles de menores ingresos. La población resintió el peak de inflación de 14,1% alcanzado en agosto de 2022, que devolvió a los precios al centro del debate público y se tradujo en un encarecimiento significativo del financiamiento. La tasa interbancaria subió hasta 11,2% en octubre de ese mismo año, mientras la de política monetaria escaló a 11,25% en noviembre.
Hoy, el panorama se vislumbra favorable. El Banco Central ha reducido el nivel de la tasa rectora hasta 4,5% y no se descarta que lo vuelva a hacer en los próximos meses -incluso tan pronto como marzo-, sobre todo porque un ingrediente que se ha sumado al cuadro económico local es la disminución en la cotización del dólar, por estos días bajo los $ 900. Esta menor presión cambiaria, que podría contribuir a contener costos y precios coincide, además, con valores récord del cobre, que podrían extenderse en el tiempo.
Lo desafiante, como lo expuso hace unos meses la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, es que la tarea no concluye con el retorno a la meta inflacionaria. Y, por lo mismo, es esencial que las nuevas autoridades de Gobierno, así como los legisladores que iniciarán su período, asuman que la estabilidad macroeconómica es también una labor de Estado. Es hora de evitar las tentaciones de corto plazo y dar señales de que la lección fue aprendida.
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