El Ministerio de Agricultura publicó el 11 de septiembre en el Diario Oficial el decreto N° 68, que modifica el reglamento de la Ley de Alcoholes vigente desde 1986 e incorpora la categoría de “vino bajo alcohol”. La norma define estos productos como bebidas elaboradas exclusivamente a partir de uva parcial o totalmente fermentada, con una graduación alcohólica real mínima de 8,5 grados.
El cambio no elimina el piso de 11,5 grados establecido para el vino tradicional, sino que suma una categoría para los productos que se encuentran bajo ese nivel. Esta modificación abrió una nueva etapa para Viña Cavas del Valle, ubicada en la parte alta del Valle de Elqui que comenzó a elaborar este tipo de vinos antes de que existiera una clasificación específica en la regulación chilena.
La empresa lanzó en 2025 un late harvest rosé de baja graduación, elaborado con uva Malbec mediante una cosecha temprana y una fermentación más corta. La primera producción alcanzó los siete grados de alcohol, mientras que la elaboración de este año llegó a los 8,5 grados exigidos por la nueva normativa.
Hasta ahora, el producto se encontraba en una situación regulatoria poco clara. La viña había consultado al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) sobre su clasificación, pero no existía una categoría que permitiera reconocerlo expresamente como vino debido a su graduación, pese a que debía pagar los mismos impuestos asociados a este tipo de bebida.
La gerenta de administración y ventas y socia e hija de los fundadores de Cavas del Valle, Sandra Piracés Duerr, explicó que la viña desarrolló el producto cuando aún no existía una clasificación específica. “Ahora, existiendo esta normativa, nos permite a nosotros tener la certeza que efectivamente podemos rotular este alcohol como vino”, afirmó.
Exitosa prueba
El vino de baja graduación todavía ocupa un lugar pequeño dentro de la producción de Cavas del Valle, que bordea las 100 mil botellas al año. La viña comenzó con una partida acotada para probar la respuesta del público. “La primera producción fue de 2 mil botellas. Es un porcentaje muy bajo. Nosotros anualmente estamos produciendo del orden de las 100 mil botellas”, señaló Piracés.
La recepción superó las expectativas de la empresa y permitió ampliar la elaboración durante la segunda temporada. “Dado que tuvo tanto éxito y se nos agotó antes del año, o sea, no nos duró para dar la vuelta, este año hicimos alrededor de 5 mil botellas”, sostuvo.
Cavas del Valle prevé seguir aumentando este volumen de forma gradual. La viña vende prácticamente toda su producción anual, por lo que irá ajustando la cantidad de botellas de esta línea según la demanda.
Nuevos consumidores
La viña identifica tres grupos principales entre quienes compran sus productos. El primero está compuesto por consumidores de vinos de guarda, mientras que el segundo reúne a clientes que buscan alternativas para el consumo cotidiano. El tercero corresponde al público que prefiere vinos dulces, segmento al que se incorporó el nuevo late harvest rosé.
La menor graduación también permitió captar personas que anteriormente no consumían vino. Según Piracés, entre ellas aparecen jóvenes, mujeres y adultos mayores, además de clientes que suelen elegir cervezas o cócteles. “Permite incluir un nuevo segmento de clientes”.
El producto busca ocupar un espacio intermedio frente a esas bebidas. Su graduación alcohólica se aproxima a la cerveza, mientras que su carácter dulce y frutal lo acerca a los cócteles. “Gente que hoy a veces prefiere cócteles o prefiere cerveza es una persona que está muy cercana a nuestro producto y que puede tender a acercarse al vino a través de nuestro producto”, explicó.
La socia de Cavas del Valle agregó que esta propuesta permitió a la empresa entrar en una competencia que anteriormente no formaba parte de su mercado “Estamos siendo, entre comillas, sustitutos de dos productos que para nosotros hasta ahora, antes de este vino, eran muy lejanos y no eran un producto para competir con ellos”, afirmó.
Cosecha temprana y menor fermentación
El vino no se obtiene mediante desalcoholización. La empresa había probado anteriormente esa tecnología, pero los resultados no respondieron al producto que buscaba desarrollar. Finalmente optó por anticipar la cosecha y acortar la fermentación.
Durante ese proceso, las levaduras consumen el azúcar presente en el mosto y lo transforman en alcohol. Al detener antes la fermentación, el vino conserva una mayor cantidad de azúcar y alcanza una graduación más baja.
La decisión también está relacionada con las condiciones productivas del Valle de Elqui. En algunos años, las altas temperaturas provocan una deshidratación anticipada de la fruta, lo que obliga a cosechar antes o arriesgar la pérdida de la uva.
“Para no perder la fruta, obviamente para poder optimizar la producción, finalmente nosotros utilizando esta oportunidad que nos da esta dificultad climática, decidimos probar con hacer un vino de una cosecha previa y que resultó teniendo menos alcohol”, explicó Piracea.
La viña trabaja bajo condiciones semidesérticas a más de 1.000 metros de altitud, en una zona donde la producción de uva ha estado históricamente vinculada a la industria pisquera. Cavas del Valle lleva cerca de 30 años elaborando vinos y utiliza la innovación como una de sus líneas permanentes de desarrollo.
Nuevos productos en evaluación
La compañía prevé continuar trabajando en alternativas de baja graduación, aunque todavía no ha definido variedades, volúmenes ni fechas de lanzamiento. La decisión antecede al decreto, pero la nueva clasificación entrega un marco para desarrollar y comercializar futuras producciones.
“Efectivamente, cada año nosotros hacemos innovación, así que eso sí o sí va a continuar. Porque el resultado fue súper satisfactorio”, afirmó Piracés.
También advirtió sobre los riesgos que podría traer esta nueva categoría. A su juicio, si las viñas se enfocan solo en responder a la demanda por productos de bajo alcohol, podrían dejar en segundo plano los vinos tradicionales de mayor estructura y guarda. Además, los consumidores podrían perder interés en conocer y probar este tipo de vinos.
Cavas del Valle produjo este año cerca de 5 mil botellas de su late harvest rosé de 8,5 grados. La viña espera seguir aumentando gradualmente este volumen y avanzar en nuevos vinos de baja graduación, a medida que más consumidores se acerquen a esta categoría.