Un alto interés empresarial marcó el primer encuentro de negocios entre representantes de Magallanes y de las islas Malvinas (Falkland), actualmente bajo administración británica, pero reclamadas por Argentina. La instancia, que se extendió hasta este martes en el Hotel Cabo de Hornos, busca retomar vínculos comerciales, sellar nuevos contratos de abastecimiento y pavimentar el camino para una futura conexión marítima directa entre Punta Arenas y el archipiélago ubicado en el Atlántico Sur.
Según detalló a DF Regiones el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, la rueda de negocios cerró con la participación de 132 entidades del territorio insular y más de 60 firmas magallánicas, concretando un total de 822 reuniones de trabajo.
El encuentro, sin embargo, estuvo marcado por nuevas polémicas, luego de que el gobierno argentino anunciara que va a recurrir a la justicia alegando que una empresa británica realizó operaciones aéreas entre el territorio y Punta Arenas sin su autorización, lo que se suma además a una reciente controversia sobre la soberanía del estrecho de Magallanes.
“He dicho siempre que el libre comercio no puede tener letras chicas según convenga”, señaló el edil, respecto de la controversia con Argentina por la nueva ruta marina entre Punta Arenas y el archipiélago.
Alto valor comercial
Ante este escenario, el alcalde Radonich destacó el alto atractivo que representa el territorio insular para Magallanes argumentando que la región puede proveer el “abastecimiento rutinario de una comunidad compuesta por 5 mil personas”, aunque subrayó que se trata de una población “con una renta per cápita cercana a la de Luxemburgo”.
Bajo esta premisa, Radonich delineó un objetivo estratégico para la región. “Queremos ser el gran supermercado, el gran home center de las islas”. El alcalde precisó que sus habitantes se abastecen actualmente desde Montevideo, Uruguay, y que el propósito de Magallanes es capturar este flujo, apostando a un beneficio mutuo.
“La idea es que si una familia quiere ampliar la casa o el baño, pueda comprar esos artículos acá; saldría mucho más barato que traerlos desde Uruguay”. El edil estimó que se trata de una “oportunidad comercial cuyo flujo podría estar sobre los US$ 20 millones anualmente”, enfatizando que para una economía pequeña como la de Magallanes se trata de una inyección relevante que iría en beneficio directo de las PYME locales.

Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas.
Primeros pedidos
Para concretar esta meta comercial, la logística será clave. Radonich confirmó que la administración de las islas ya contrató a la empresa naviera Eastern Island, “que va a tener un barco con bandera chilena”, lo que permitirá el inicio de la ruta a fines de año.
Desde la perspectiva insular, en tanto, la subdirectora general de la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC), Louise Ellis, precisó a DF Regiones que las conversaciones bilaterales buscan suministrar a sectores de “materiales de construcción, maquinaria, mobiliario, alimentos y bebidas para retail y hoteles, suministros agrícolas, ganaderos y combustibles”.
Ellis adelantó que en las próximas semanas esperan concretar los primeros pedidos comerciales para que el enlace marítimo sea “comercialmente viable,” lo que aportará “una capa adicional de resiliencia a la cadena de suministro” de las islas. Este optimismo fue compartido transversalmente por el sector privado de Magallanes, representando por firmas de diversos rubros como, Ferretería Bolt, Servinaut, Carnes Natales y Embotelladora Andina, entre otras.
El gerente de Ferretería Bolt, Sebastián Prado, señaló que esperaba que fuera “una jornada llena de buenos contactos y posibilidades de negocio”, mientras que el director de la Cámara de Comercio de las Islas Falklands, Mike Summers, valoró la instancia como un paso para “reestablecer las viejas conexiones que hemos tenido durante muchos años”.
Sin letra chica
Frente a las disputas geopolíticas, Radonich defendió el estricto pragmatismo comercial de la operación. “Hoy las islas comercian a 100 km de Buenos Aires, en Montevideo. Uruguay y Chile adhieren al Mercosur y han apoyado la misma declaración” recordó, sentenciando: “No comprendo la discriminación de que Montevideo sí pueda comerciar y Punta Arenas no”.
La autoridad delineó que el plan logístico respeta plenamente el derecho internacional, ubicándose en un contexto de cooperación económica: “He dicho siempre que el libre comercio no puede tener letras chicas según convenga”, concluyó.