Cincuenta años después de su creación, CIS Consultores mira el Chile empresarial de hoy con una preocupación que se repite entre sus socios: al país le falta ambición para hacer crecer las empresas, confianza para llevarlas adelante y productividad para volver a generar crecimiento.
Fundada a mediados de los 70 por un grupo de ingenieros vinculados al mundo académico, la consultora ha acompañado buena parte de la transformación empresarial del país. Entre sus trabajos destacan la creación de Isapre Vida Tres —que nació en 1986 a partir de un trabajo junto a Clínica Alemana, Clínica Las Condes y Clínica Indisa— y proyectos para D&S (hoy Walmart Chile), ALVI, Hites, ABCDIN, CasaIdeas, Guante, CCU, Codelco, Masisa, Sonda, Cementos Bío Bío, Salfacorp, LATAM, Soprole y Camanchaca.
Desde esa perspectiva, sus socios ponen hoy el foco en uno de los principales problemas de la economía chilena, la falta de nuevos grandes proyectos y de empresas capaces de escalar.
“Nos hacen falta los nuevos empresarios que saquen adelante a este país. Los rentistas no dan empleo”, planteó el socio fundador en CIS y expresidente de Codelco, Marcos Lima.
A su juicio, Chile necesita recuperar la vocación empresarial y superar un modelo en que muchas compañías se mantienen pequeñas o medianas porque sus propietarios no están dispuestos a compartir el control. Como ejemplo, menciona la posibilidad de que empresas medianas se unan para ganar escala. Para Lima, el desafío también pasa por recuperar la ambición internacional. “¿Por qué los chilenos no podemos ser capaces de llegar a Wall Street?”, pregunta, destacando el caso de Ticketplus como una señal del tipo de emprendimiento que, a su juicio, el país necesita multiplicar.
“Se necesitan más empresas grandes, porque esas son las que dan buenos empleos, estables. Necesitamos un solo tipo de pyme, las que quieren ser grandes”, complementó el socio fundador y presidente de la consultora, Enrique Bone, quien además participa en los directorios de Sonda, Hites y Paz Corp, el cual preside.
Reactivar los negocios
Otro de sus socios, Claudio Pizarro, pone el diagnóstico en otro eje: la productividad. “Lo sustantivo, desde mi punto de vista, es el estancamiento de la productividad hace 15 años”, afirmó.
A su juicio, el problema no se resuelve únicamente con cambios tributarios. “Yo escucho muchas veces dentro de la familia una preocupación, a mi juicio equivocada, en poner el tema tributario primero”, señaló. El desafío, dice, es recuperar la capacidad de innovar, asumir riesgos y cambiar la forma de hacer las cosas.
Nuevamente aparece el tamaño como factor relevante. Pizarro apunta a ejemplos como Fintual, Toku y Cornershop como compañías que buscaron escalar más allá del modelo tradicional de pyme. “Si la empresa tiene que ser grande, tiene que tener escala en un mercado muy global”, planteó Pizarro.
Pero la productividad no sería suficiente. Para CIS, el segundo ingrediente es la confianza. Las empresas, sostiene Pizarro, necesitan reglas relativamente estables para tomar decisiones de largo plazo y un entorno que permita volver a invertir.
Esa mirada también ha permeado el trabajo de la propia consultora. “Hoy día no hay proyecto que no incorpore las humanidades y ciencias sociales como marco de análisis para enfrentar un problema en una empresa”, dice. La razón, explica, es que detrás de cada negocio hay clientes, trabajadores, proveedores y relaciones con el Estado.
Pese al diagnóstico, en CIS observan señales de cambio. Después de varios años de proyectos de inversión frenados, Pizarro asegura que las expectativas de sus clientes comienzan a mejorar.
“Hoy día sí vemos que hay ánimo a hacer cosas diferentes a las que se venían haciendo otros años”, afirmó. No habla todavía de un boom de inversión, pero sí de un cambio en el estado de ánimo empresarial que podría abrir espacio para volver a crear valor.
“Nosotros tenemos que retomar la senda y en ese sentido ser más audaces”, planteó. Eso implica, dice, mirar nuevamente industrias tradicionales —como el retail, el salmón y la celulosa— pero desde modelos distintos y con mayor escala.
En esa transformación también entra la inteligencia artificial, aunque con cautela. “Las cosas no se tratan de mejorar, sino que se trata de transformarlo, hacerlo muy distinto a como lo habíamos hecho”, señaló.
“En general en el mundo hay mucha expectativa”, complementó el socio, Carlos Castro. “Sin embargo, estos procesos dentro de las empresas toman tiempo”, agregó.
Minería, retail y construcción
En retail, Pizarro observa un punto de inflexión. Tras varios trimestres de ajuste en el gasto de los hogares, señala que comienzan a aparecer señales de recuperación, aunque todavía de manera selectiva y moderada.
En ese escenario, las empresas siguen siendo cautelosas con las contrataciones masivas y priorizan esquemas flexibles, como empleos part-time y contrataciones estacionales asociadas a eventos de e-commerce y Navidad. La tendencia, plantea, apunta a producir más por metro cuadrado con dotaciones eficientes y mayor automatización.
En minería, Lima vuelve a poner el foco en la necesidad de generar empresas de mayor escala y observa una escasez de compañías medianas listadas en bolsa, tanto mineras como proveedoras. “¿Cómo es posible que en Chile no tengamos una cantidad de empresas medianas mineras en la Bolsa?”, cuestionó.
Bone, en tanto, ve espacio para una recuperación en la construcción y el mercado inmobiliario. “Creo que el sector inmobiliario está al borde de entrar en una gran reactivación. Solamente hay que promulgar las leyes”, dijo.
La discusión termina nuevamente en el empleo. Para Pizarro, una condición para que las empresas puedan adaptarse a un escenario más dinámico es avanzar hacia una mayor flexibilidad laboral. “El trabajo necesita ser flexible. Flexible en la contratación, en la desvinculación y flexible también en su desarrollo”, planteó.