La semana pasada, el regulador antimonopolio de Perú, el Indecopi, dio el último visto bueno pendiente a la fusión entre Abra y Sky Airline. Con esa autorización —otorgada el 13 de agosto y sujeta a algunas modificaciones contractuales menores— quedó despejado el último obstáculo regulatorio que separaba a la aerolínea chilena de su incorporación plena al holding que agrupa a Avianca y Gol, entre otras marcas. La luz verde peruana cierra un trámite que había avanzado en cascada durante todo este año: la Fiscalía Nacional Económica (FNE) chilena aprobó la operación en junio, con medidas de mitigación, y el CADE brasileño hizo lo propio entre junio y agosto.
Con las tres autorizaciones en la mano, la operación —que en rigor lleva cuatro años de conversaciones y que se formalizó como acuerdo en principio recién el 10 de noviembre de 2025, tras meses de negociación sobre el bono convertible que Abra mantenía desde la pandemia— entra a su tramo final. El propio CEO de Abra, Adrian Neuhauser, había adelantado en junio que esperaban cerrar la compra entre julio y agosto de este año.
Con Perú ya resuelto, solo restan pasos contractuales y de formalización para que Sky pase a integrarse, como marca independiente, al mismo esquema que hoy opera con Avianca y Gol.
Horas claves y el futuro de Holger Paulmann
Pese a que el diseño general del acuerdo no es nuevo —está estructurado como un intercambio de acciones (share swap) que dejará a la familia Paulmann Mast, actual controladora de Sky, como accionista minoritaria dentro de Abra—, la definición final del negocio sigue sin cerrarse. Son horas claves: la arquitectura de la operación está clara desde hace tiempo, pero todavía no sale humo blanco.
En ese sentido, fuentes cercanas al proceso señalan que ha sido determinante el desempeño de Sky durante este año, tanto en resultados como en ingresos. Ese factor es el que definirá, en última instancia, cuál será el canje: es decir, qué porcentaje de participación tomará la familia Paulmann dentro de Abra.
Las mismas fuentes estiman que esa participación no superaría el 5%, una cifra menor incluso a las estimaciones que se manejaban hace algunos meses, cuando se hablaba de un porcentaje inferior al 10%. La lógica de la fórmula no ha cambiado: depende del desempeño relativo entre el resto del negocio de Abra y el de Sky durante el período previo al cierre, de manera que mientras mejor le vaya a Sky este año, menos se diluirán los Paulmann Mast en Abra.
Otro punto que todavía está en etapa de definiciones es el rol que jugará Holger Paulmann dentro de la nueva estructura. Según indican fuentes de la industria, la participación accionaria que le quedaría no le alcanzaría para asegurar un asiento en el directorio de Sky dentro del esquema combinado, aunque sí manejaría la opción de mantenerse como presidente de la filial chilena, en un rol más bien operativo y de representación local que de control estratégico sobre el negocio ya integrado a Abra.
¿Qué pasará con la actual administración de Sky?
La otra incógnita que se despeja en paralelo es qué ocurrirá con el actual equipo gerencial de la aerolínea. Sky está hoy liderada por Daniel Belaúnde, un gerente general que no viene del mundo de la aviación. Desde su llegada a la compañía en agosto de 2025, ha empujado una reingeniería profunda enfocada en rentabilidad y eficiencia operativa, de cara justamente a la integración con Abra: recorte de rutas, reducción de personal y un uso más intensivo de aviones arrendados vía chárter en lugar de flota propia, un ajuste que en el propio Abra se ha leído como una señal positiva y no como síntoma de crisis.
La pregunta que se hacen en el sector es si en Sky se repetirá el mismo guion que ya se vio en Gol. Ahí, Celso Ferrer —CEO desde 2022 y artífice tanto de la reestructuración financiera como de la integración con Abra— se mantuvo al mando más de un año después de que el grupo tomara el control formal de la aerolínea brasileña. Recién hace una semana, el 13 de agosto, se confirmó su salida: dejará Gol el 31 de agosto para asumir la presidencia regional de Boeing a partir de septiembre, dando paso a André Fehlauer como nuevo CEO. Si Sky sigue un patrón similar, Belaúnde podría tener un rol de transición prolongado antes de un eventual relevo, aunque en el mercado nadie se atreve todavía a poner fecha a ese escenario.
La incógnita financiera
Un capítulo aparte —y probablemente el más determinante en la definición del canje— es la situación financiera de Sky y su reestructuración. Abra llega a esta operación con la intención de capitalizar la deuda que la aerolínea chilena contrajo durante la pandemia. Con dos ejecutivos de perfil marcadamente financiero al mando del grupo comprador — los chilenos Adrian Neuhauser y Manuel Irarrázaval—, en el mercado estiman que lo más probable es que Abra aplique con Sky una lógica similar a la que usó con Gol: una restructuración financiera profunda como condición de entrada.
La comparación, sin embargo, tiene límites. El caso de Gol fue distinto porque contó con un plan aprobado por el tribunal de quiebras de Nueva York, que permitió convertir en acciones o extinguir hasta US$1.600 millones de deuda financiada previa al proceso, más hasta US$850 millones en otras obligaciones —con la consiguiente dilución sustancial de sus accionistas—, a lo que se sumó una quita sobre deudas fiscales por US$750 millones, financiamiento DIP por US$1.000 millones, concesiones de arrendadores por otros US$1.000 millones y US$150 millones adicionales en deuda refinanciada.
La historia de Sky es distinta, no pasó por un proceso judicial de esa naturaleza ni por Chapter 11, por lo que su reestructuración ha tomado más bien la forma de ajustes operativos y de flota que de una renegociación de deuda supervisada por un tribunal.
Con todo, fuentes de la industria coinciden en que Sky carga con su propia carga financiera, y que de ahí viene buena parte de las reestructuraciones que ha estado haciendo en el último año. A fin de cuentas, el EBITDA de Sky será determinante en la fórmula pactada, qué porcentaje de participación le corresponderá finalmente a la familia Paulmann Mast dentro de Abra: mientras más sólido sea ese indicador al momento del cierre, mejor le irá al controlador chileno en el reparto accionario.
El rol de Sky en el "Universo Abra"
Más allá de los números del cierre, queda una definición estratégica pendiente: qué lugar ocupará Sky dentro del mapa regional de Abra una vez integrada. Hoy la aerolínea chilena es fuerte en dos mercados —Chile y Perú—, donde en conjunto tiene cerca de 20% de participación. La pregunta que se hacen en la industria es si, además de consolidar esa posición, Sky puede convertirse en la herramienta que le permita a Abra ganar terreno en un tercer mercado del Cono Sur donde hoy no tiene presencia propia: Argentina. Ahí, el propio grupo ha señalado en el pasado que prefiere no comprar directamente activos como Aerolíneas Argentinas —dada la dependencia mutua vía código compartido— pero una Sky ya integrada, con capilaridad regional y marca instalada, podría convertirse en la vía indirecta para hacerlo.
Todo esto ocurre, además, en paralelo al otro gran proceso que tiene a Abra en la mira este año: la salida a bolsa de la matriz en Nueva York. El grupo llega a este cierre con números que respaldan esa historia: en el primer semestre de 2026 reportó ingresos operacionales por US$2.600 millones, un alza de 17,7%.
Cerrar la compra de Sky antes de que el IPO avance a su siguiente etapa no es un dato menor: para un grupo que busca presentarse ante el mercado de capitales como una sola entidad consolidada, tener resuelto el pendiente chileno-peruano antes del debut bursátil “aggiorna” la historia que Abra quiere contarles a los inversionistas.