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Summit País Digital
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HACIA UN MODELO COOPERATIVO BASADO EN TECNOLOGÍAS AVANZADAS El gerente de la división Tecnología y Transformación Digital de Coopeuch y speaker del Summit País Digital 2026, Rubén Ulloa, aborda el equilibrio que mantiene la cooperativa entre la agilidad digital y la cercanía presencial, junto con las condiciones necesarias para utilizar la IA de forma responsable.
La inteligencia artificial (IA) está abriendo posibilidades que hace años eran impensadas, afirma Rubén Ulloa, gerente de la división Tecnología y Transformación Digital de Coopeuch y speaker del Summit País Digital 2026, quien aborda cómo la cooperativa busca usar esta herramienta para ampliar la inclusión financiera, sin debilitar la cercanía con sus socios ni la confianza en el uso de los datos.
Para Coopeuch, modernizar su modelo cooperativo “no implica modificar sus principios, sino amplificar aquello que nos distingue: cercanía, participación y foco en las personas. La IA nos permite llevar esos atributos a una escala mayor, con más oportunidad, pertinencia y capacidad de respuesta”, afirma Silva.
La institución está integrando esta tecnología desde el diseño de sus proyectos para anticipar necesidades de socios y clientes, simplificar procesos y “entregar experiencias más personalizadas y con mayor velocidad”, pero manteniendo el vínculo humano: “Los modelos deben apoyar mejores decisiones, no reemplazar la responsabilidad de las personas”.
Las herramientas también deben ayudar a que los equipos se concentren en tareas de mayor valor. “Queremos reforzar aquello que ninguna tecnología reemplaza: criterio, empatía, responsabilidad y capacidad de decisión”, señala.
Mayor personalización
Según Ulloa, la IA permite personalizar la atención a gran escala y complementar la cercanía presencial con la rapidez de los canales digitales, de modo que cada socio pueda elegir la vía más adecuada para relacionarse con la institución.
“Ya estamos avanzando con asistentes virtuales, apoyo en procesos de crédito, modelos de análisis de riesgo y herramientas de recomendación. Pero la inclusión no se logra solo digitalizando: requiere accesibilidad, educación financiera, alfabetización digital y apoyo humano, especialmente en los segmentos y territorios donde las brechas son mayores”, afirma.
Para el ejecutivo, “la innovación solo es valiosa si fortalece la confianza: cada uso de datos debe estar asociado a una necesidad concreta, un beneficio claro para las personas y resguardos proporcionales al riesgo”.
“Hacia 2030, nuestra aspiración es que estas capacidades sean un catalizador de nuestro desarrollo, crecimiento e impacto como institución financiera”, adelanta.
En ese escenario, el ejecutivo visualiza una cooperativa donde esta herramienta esté integrada de forma natural, responsable y segura en la estrategia, los procesos y la experiencia de socios y clientes, así como la conformación de equipos más productivos “que puedan concentrarse en tareas de mayor valor, enfocando todos los años de experiencia y conocimiento de nuestros colaboradores exclusivamente en cuidar a nuestros socios”.
Rubén Ulloa, gerente de la división Tecnología y Transformación Digital de Coopeuch.

LAS CLAVES DEL AVANCE DE LA AUTOMATIZACIÓN EN LA INDUSTRIA LOCAL
El uso de nuevas herramientas trae oportunidades para el sector minero, pero también exige que se les acompañe con talento, infraestructura y un ecosistema preparado, sostiene Rodrigo Hidalgo, country manager de Sandvik Chile, en el marco del Summit País Digital 2026.
La automatización está modificando la operación minera y los perfiles laborales. A propósito del Summit País Digital 2026, Rodrigo Hidalgo, country manager de Sandvik Chile, analiza las condiciones necesarias para que estas tecnologías se traduzcan en mayor seguridad, continuidad y eficiencia operacional.
“La principal contribución de estas tecnologías es que permiten gestionar la operación con mayor continuidad, predictibilidad y seguridad”, afirma Hidalgo. En Chile, dice, ya existen aplicaciones concretas a escala industrial. En minería subterránea, por ejemplo, menciona el uso de AutoMine® para carga y acarreo en Recursos Norte y Andesita, en El Teniente. En superficie, destaca la operación remota de perforadoras en Zaldívar desde una sala de control.
Además de retirar a las personas de las zonas de mayor exposición, estas soluciones permiten sostener ciclos más regulares. Para Hidalgo, su impacto no debe evaluarse únicamente por la inversión inicial, sino por el costo total de la operación.
“En una operación subterránea, el valor se refleja en una mayor utilización de cargadores y camiones, menos variabilidad entre ciclos y capacidad de mantener producción durante cambios de turno o períodos en que el acceso debe restringirse”, explica. En superficie, la precisión de las perforaciones favorece los procesos posteriores de tronadura, carguío y chancado.
No obstante, “la tecnología por sí sola no garantiza resultados: el retorno depende de una implementación gradual, objetivos operacionales claros, conectividad confiable, procesos preparados y equipos humanos capaces de convertir la información en decisiones”.
Madurez heterogénea
Según Hidalgo, la minería 4.0 demanda especialistas en automatización, análisis de datos, sistemas mecatrónicos, redes industriales, ciberseguridad y operación remota. La reconversión también alcanza a operadores, mantenedores y supervisores, que necesitan interpretar información e interactuar con sistemas autónomos.
Los centros de control reflejan este cambio. Además de alejar a las personas del riesgo, el ruido, el polvo y la fatiga, permiten supervisar flotas y coordinar la operación y el mantenimiento. También generan funciones en analítica operacional, redes, ciberseguridad y soporte remoto.
Aunque Chile se encuentra entre los mercados con capacidad para adoptar estas soluciones, Hidalgo señala que la madurez es heterogénea. Entre las barreras para potenciar su avance, identifica la conectividad, la calidad de los datos, la integración tecnológica y la ciberseguridad.
“La oportunidad para Chile está en construir arquitecturas interoperables y escalables”, afirma, y agrega que si el país logra consolidar estas capacidades, podrá acelerar la automatización y convertir su experiencia en un servicio exportable a otras operaciones de la región.
Rodrigo Hidalgo, country manager de Sandvik Chile
