Como “relevantes” calificó la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, los desafíos que enfrenta la economía local al presentar el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre ante el Senado.
La economista destacó que “la actividad y la demanda se han debilitado en los últimos meses, se han perdido empleos, la confianza de empresas y hogares se ha deteriorado y el alza de los precios de los combustibles ha afectado el poder adquisitivo de los hogares”.
Pero, al mismo tiempo que la coyuntura ofrece un panorama más débil, dijo que “las perspectivas para los próximos dos años tienen un tinte positivo. Esperamos que la economía retome mayores tasas de expansión, de la mano de un impulso de la inversión que irá propagándose al resto de la economía, incluido el mercado laboral y el consumo privado”. (ver páginas 20-21).
Un cuadro que incluye que la inflación retornará a 3% en el segundo trimestre de 2027.
En todo caso, Costa añadió que la evolución de la inflación está sujeta a fuerzas contrapuestas que se deben observar. “El escenario global podría complejizarse si el conflicto en Medio Oriente sigue extendiéndose o intensificándose”, dijo por una parte, mientras que precisó que “el escenario local podría proveer de un impulso macroeconómico distinto dependiendo de cómo vaya reaccionando a la aprobación de la ley de reconstrucción”.
“La capacidad de adaptación se vuelve esencial. Adaptarse significa desarrollar capacidades que nos permitan responder mejor frente a escenarios distintos”.
Nuevas tecnologías: “Son una oportunidad”
La autoridad se detuvo a remarcar que el acontecer económico en Chile se da en un escenario externo con tensiones geopolíticas significativas y que coinciden con cambios tecnológicos importantes.
Esto, en un contexto en el cual el reto es más visible en el área del empleo, por lo cual -dijo Costa- fortalecer el crecimiento es fundamental para generar mejores trabajos y responder a las legítimas aspiraciones de las personas.
“Las transformaciones tecnológicas y productivas están modificando la naturaleza de muchos empleos y creando nuevas exigencias para quienes participan del mercado laboral”, indicó.
En su opinión, esto plantea desafíos relevantes, en particular para jóvenes que recién se incorporan al mundo del trabajo, para mujeres que buscan ampliar su participación laboral, para personas cuyos empleos enfrentan procesos de transformación acelerados, como la automatización o el auge de la inteligencia artificial.
“Prepararnos para un mundo más incierto exige (...) fortalecer nuestras instituciones, mejorar nuestras capacidades productivas y laborales, y sostener y fomentar acuerdos básicos que permitan mirar más allá del ciclo inmediato”.
“No quiero decir con esto que las nuevas tecnologías sean una amenaza. Muy por el contrario, son una oportunidad, pero requieren preparación”, señaló Costa.
La presidenta del ente emisor añadió que “la tarea no consiste en detener esos cambios, sino prepararnos mejor para que sus beneficios se traduzcan en más oportunidades y para que sus costos no recaigan desproporcionadamente sobre quienes tienen menos herramientas para enfrentarlos”.
Además, recalcó que dichos desarrollos también se dan en medio de un cambio demográfico importante en Chile, que se debe abordar en todas sus dimensiones.
Estabilidad, confianza y adaptabilidad
Ante este panorama, Costa hizo un llamado a los senadores a asumir un desafío importante como país: “Necesitamos que las personas, las empresas y las instituciones cuenten con herramientas para adaptarse a esta nueva realidad, la que ya está ocurriendo, la que debemos asimilar y con el deber de evitar costos innecesarios en ese proceso”, indicó.
A su juicio, “la capacidad de adaptación se vuelve esencial. Adaptarse significa desarrollar capacidades que nos permitan responder mejor frente a escenarios distintos, incluidos aquellos que hoy no somos capaces de anticipar plenamente. Adaptarse es prepararse de manera oportuna para enfrentar los desafíos que se irán presentando”.
La autoridad monetaria agregó que “en un contexto cambiante, la estabilidad, la confianza y la capacidad de adaptación no son atributos separados. Son condiciones necesarias para que Chile pueda crecer mejor, crear más oportunidades y dar a las personas las capacidades para hacer frente a los cambios que se están produciendo y los que vendrán”.
Costa resaltó que “esta reflexión también se extiende al país. Prepararnos para un mundo más incierto exige más que reaccionar a cada contingencia. Exige fortalecer nuestras instituciones, mejorar nuestras capacidades productivas y laborales, y sostener y fomentar acuerdos básicos que permitan mirar más allá del ciclo inmediato, apuntando a las necesidades colectivas.
¿Y su permanencia en el Consejo? “Eso no lo voy a contestar”
Del Senado, en Valparaíso, a la conferencia de prensa, en Santiago, fue parte de la intensa agenda de la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, en el marco de la presentación del IPoM de septiembre.
Ya frente a la prensa, eso sí, hubo un tema adicional a los ajustes en las proyecciones: sus próximos pasos, considerando que en febrero termina su período de cinco años a la cabeza del instituto emisor. Y la consulta llegó: “¿Definió si se va a mantener en el Consejo, ya sea como presidenta o como consejera?”
Ante ello, Costa se limitó sólo a mirar amable y afirmar “eso no lo voy a contestar”.