En el marco de una sesión de la Comisión Chile Renace, el presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP), Pablo García, se refirió a los efectos de la caída de la fecundidad en Chile.
Esto, en un contexto en que ya se han hecho notar las primeras señales de un cambio demográfico, mientras que a comienzos de la década de 1990 el promedio de hijos por mujer era de alrededor de 2,5, en 2024 descendió a 1,03. Algo que García indicó no solo puede atribuirse únicamente a la postergación del momento de tener hijos, sino que se están teniendo menos a lo largo de la vida.
Así, también precisó que esto modifica la estructura etaria de Chile, con proyecciones muestran que este proceso continuará profundizándose y que, alrededor de 2040 la población total del país comenzaría a disminuir.
De esta manera, García expuso que el efecto de la transición demográfica opera en dos vías.
La primera es a través del mercado laboral, con menos personas en edad de alta participación laboral, lo que si no es compensado por mayores tasas de empleo y productividad laboral, reduce la contribución del trabajo al crecimiento económico.
En segundo lugar está la productividad, es decir, cuánto produce cada trabajador. Entre las fuerzas que podrían reducirla están una menor base de personas que innovan, mercados más pequeños que desincentivan nuevas inversiones, y un menor dinamismo empresarial.
Además, precisó que el envejecimiento puede modificar las prioridades del gasto público: mayores necesidades asociadas a pensiones, salud y cuidados pueden desplazar recursos que podrían destinarse a educación, capital humano e inversión productiva. Esto se ve reforzado cuando aumenta la proporción y participación electoral de las personas mayores.
Aunque, entre las fuerzas que podrían favorecerla están la aceleración del proceso de automatización y el aumento en inversión en capital humano o ahorro por trabajador.
“El efecto final dependerá de cuáles de estos mecanismos predominen”, señaló García
También indicó que la evidencia muestra que, históricamente, el envejecimiento de la población se ha asociado con un menor crecimiento económico. Al respecto, agregó que para Chile, las estimaciones preliminares apuntan en la misma dirección y muestran que una parte importante operaría a través de una menor productividad.
Medidas de adaptación
Sin embargo y en este escenario, habrían mecanismos que pueden ayudar a mitigar los efectos del cambio demográfico.
“Las propuestas que analiza la CNEP se plantean principalmente como medidas de adaptación, cuyo objetivo central es ampliar la participación laboral y fortalecer la productividad. Algunas de ellas también podrían aumentar la fecundidad, pero ese sería un efecto adicional y no el criterio principal para evaluar su éxito”, señaló.
De esta manera, hay tres líneas de trabajo.
Una que aborda la conciliación laboral y familiar, para compatibilizar de mejor manera el empleo y la crianza, además de avanzar hacia una distribución más equilibrada de las responsabilidades de cuidado.
La segunda se concentra en la primera infancia, relacionadas con la calidad y el financiamiento de la educación parvularia.
Y la tercera que apunta a la adaptación a una sociedad envejecida, abordando las brechas de cobertura de cuidado de adultos mayores y reduciendo las restricciones que estas responsabilidades imponen sobre la participación laboral.