Minería
Compartir infraestructura minera: la mirada que Luz Granier llevó al ChileDay de Londres
La directora de Codelco fue una de las integrantes del panel “Desafíos para el futuro del sector minero en Chile”, donde planteó la propuesta de que la minería pueda compartir infraestructura, con lo cual se evitan duplicidades de inversión, lo que libera capital para nuevos proyectos.
Por: Sandra Burgos, desde Londres
Publicado: Miércoles 16 de septiembre de 2026 a las 13:47 hrs.
La directora de Codelco y Novandino participó en el panel sobre los retos de la minería. En la imagen junto a Iván Arriagada de AMSA y Tristan Lovegrove de BHP. (Foto: ChileDay 2026)
En el Chile Day de Londres, la directora de Codelco, Luz Granier, participó en un panel sobre el desarrollo futuro de la minería y puso sobre la mesa una idea que, dice ella misma, todavía no está resuelta pero que ya no puede esperar: compartir infraestructura entre distintas empresas del sector minero.
La lógica de partida es geográfica. Chile tiene la ventaja de concentrar sus principales centros mineros en zonas relativamente cercanas entre sí, lo que hace técnicamente viable compartir instalaciones. Pero Granier fue enfática en un punto: no se trata de un ejercicio de ahorro de costos, sino de una palanca para generar valor.
“Al compartir infraestructura se evitan duplicidades de inversión, lo que libera capital para nuevos proyectos, y al mismo tiempo se reducen los costos operacionales gracias a economías de escala. Menores plazos en la tramitación de permisos permiten además adelantar los flujos de los proyectos, y adelantar flujos, recordó, es generar valor en cualquier industria”, aseveró.
Hasta ahí, las áreas más evidentes para compartir son agua, energía y logística: desalinización y sistemas de bombeo, líneas de transmisión y subestaciones, caminos, puertos y hasta correas transportadoras de mineral.
Pero el centro de su intervención estuvo en dos ideas que calificó como mucho más disruptivas: compartir las plantas procesadoras y los relaves.
En lugar de que cada minera construya su propia planta procesadora, Granier planteó diseñar instalaciones conjuntas para un grupo de empresas que acuerde operar en común. Eso reduce la cantidad de tramitaciones ambientales en curso -y por tanto la oposición social y ambiental que enfrenta cada proyecto por separado- además de bajar de forma significativa los costos de operación.
La idea de los relaves va todavía más allá: que una empresa especializada, y no cada minera individualmente, se haga cargo de su gestión. Granier fue clara en que esto no es una propuesta cerrada ni resuelta, pero insistió en que el valor en juego es tan alto que la discusión debe empezar en serio y pronto.
Para que este modelo funcione, subrayó, hay que definir desde antes las reglas del juego: gobernanza clara, mecanismos de resolución de disputas y, sobre todo, cómo se distribuye entre los participantes el menor Capex, el menor Opex y el mayor valor creado por la infraestructura compartida.
Granier resumió el desafío como uno esencialmente mental: dejar de pensar en activos aislados por faena para pensar en el valor que se crea en conjunto. Y lo conectó con la meta que se ha propuesto el Gobierno de aumentar la producción de cobre -del orden de 6 millones de toneladas- señalando que compartir infraestructura es precisamente lo que puede acelerar ese desarrollo.