Por Victoria Ruan
, Beijing
La economía de China creció a un ritmo menor al esperado en el primer trimestre, la primera gran prueba a la determinación del primer ministro Li Keqiang para abordar los temas a largo plazo, desde la urbanización hasta una reforma al sistema financiero.
Beijing pareció restarle importancia a la necesidad de un alivio cuantitativo drástico mientras el nuevo liderazgo se comprometía a mejorar la calidad del crecimiento a través de reformas.
Diversas casas de inversión recortaron sus pronósticos de crecimiento para este año, reflejando un creciente consenso sobre una mayor tolerancia oficial respecto de una desaceleración.
El crecimiento del Producto Interno Bruto se enfrió a 7,7%, comparado con 7,9% en el trimestre anterior, informó el lunes la Oficina Nacional de Estadísticas. El resultado estuvo por debajo del consenso del mercado de 8%.
La producción industrial creció 9,5%, más lento que la ganancia de 11,6% un año antes, mientras que la expansión de las ventas minoristas se moderó a 12,4% desde 14,8%.
El crecimiento en la inversión de activos fijos se mantuvo sin cambios en 20,9%, pero el crecimiento en la inversión de propiedades se redujo a 20,2% año sobre año, comparado con la expansión de 23,5% un año antes.
La producción eléctrica, una medida observada a menudo por la demanda industrial, trepó sólo 2,9%.
El vocero de la oficina, Sheng Laiyun, dijo que la desaceleración se debía a “la compleja y rápidamente cambiante situación global y los ajustes y controles en la política doméstica”.
A pesar de la desaceleración, Sheng afirmó que el mercado laboral había estado estable mientras la inflación se había moderado.
También mencionó que el crecimiento estuvo por sobre la meta oficial de expansión de 7,5% para este año.
El domingo, un día antes de que se publicaran las cifras, Li comentó en una reunión con expertos y líderes industriales que “la economía de China ha visto un comienzo firme, que ayudaría a estabilizar las expectativas”.
Li enfatizó que las reformas serían la “cura máxima” para los problemas de desequilibrio, descoordinación y de insostenibilidad en la economía.
“Pese a que en algunas ocasiones podría haber una necesidad de desplegar medidas temporales, debemos ser cuidadosos de que esas medidas no se conviertan en trabas ante futuras reformas basadas en el mercado y ante el desarrollo”, aseguró el primer ministro.