El control que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha ejercido durante décadas sobre los mercados mundiales del petróleo vuelve a debilitarse, mientras Venezuela, miembro fundador, se convierte en el segundo país en cuestión de meses en considerar su salida.
Las deliberaciones de Caracas sobre si abandonar la organización que ayudó a crear hace más de seis décadas, mientras estrecha cada vez más sus vínculos con Estados Unidos, podrían tener un impacto inmediato insignificante sobre el suministro mundial de petróleo, según operadores de crudo.
Pero, al producirse poco después de la salida de Emiratos Árabes Unidos y en medio de señales de descontento de otro miembro, Iraq, la potencial decisión inevitablemente alimentará las dudas sobre si el grupo liderado por Arabia Saudita puede mantenerse unido y seguir influyendo en los precios del petróleo.
Cualquier ruptura posterior, si llegara a materializarse, aumentaría las posibilidades de que los miembros de la alianza compitan entre sí por clientes y participación de mercado, en una posible repetición de la breve pero destructiva guerra de precios que estalló en los primeros días de la pandemia de 2020.
Pero incluso si pudiera evitarse una guerra de precios, una mayor fragmentación de la OPEP tendría repercusiones generalizadas. Los mercados petroleros perderían a un administrador global de la oferta que interviene cuando surgen excedentes, dejando a los precios más expuestos a caer y a la industria petrolera mundial más vulnerable a shocks.
“La propia cohesión y credibilidad de la OPEP podrían estar en juego”, dijo Ali Al Riyami, exdirector general de marketing de petróleo y gas del Ministerio de Energía de Omán, país que forma parte de la alianza más amplia OPEP+. “La pregunta crítica es si esto marca el comienzo de una ola más amplia de salidas”.
La OPEP y sus socios han visto erosionarse su dominio en los últimos años por el ascenso de rivales como los productores de shale de Estados Unidos, Brasil y Guyana.
Más recientemente, la guerra en Irán redujo a los saudíes y a otros países del Golfo a meros espectadores, obligándolos a restringir la producción, y transfirió un mayor control a China como actor que equilibra los mercados petroleros y a Estados Unidos, que incrementó sus exportaciones. La influencia de Rusia se ha visto afectada debido al impacto que su guerra contra Ucrania ha tenido sobre sus exportaciones.
“Para la OPEP, es otra señal de que la influencia del grupo sobre el mercado petrolero está disminuyendo, lo que podría traducirse en precios del petróleo más volátiles”, dijo Hamad Hussain, economista de clima y commodities de Capital Economics, respecto de las deliberaciones de Venezuela.
En el corto plazo, la salida del país no tendría un impacto importante, porque su producción se ha desplomado en los últimos años debido a las sanciones y las crisis económicas, lo que lo ha dejado exento de los acuerdos de la OPEP para reducir la producción y de su sistema de cuotas. Pese a los planes para posibles acuerdos con Estados Unidos, existen pocas perspectivas de un aumento significativo de la producción en el futuro próximo.
Pero el golpe al prestigio de la OPEP y el simbolismo de una salida de este tipo serían significativos.
Si Caracas siguiera a Emiratos Árabes Unidos y abandonara la organización, las dos salidas retirarían más de 5 millones de barriles diarios de capacidad de producción de la OPEP, alrededor del 17% de la capacidad que tenían sus miembros centrales a comienzos de año. Además, Venezuela posee ls mayor reserva del mundo, que podrían ser desarrolladas durante las próximas décadas con la ayuda de las grandes petroleras estadounidenses.
Venezuela también es ampliamente considerada como el país que desempeñó el papel más importante entre las cinco naciones que crearon la OPEP en 1960, debido a los incansables esfuerzos diplomáticos de quien entonces era su ministro de Petróleo, Juan Pablo Pérez Alfonzo.
“Eso sería un gran golpe para la OPEP”, dijo Jorge Leon, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, quien anteriormente trabajó en la secretaría de la OPEP. “Venezuela es un miembro fundador”.
La secretaría de la OPEP, con sede en Viena, y el Ministerio de Energía de Arabia Saudita no respondieron a solicitudes de comentarios.
La salida de Emiratos Árabes Unidos no es la primera ocurrida en los últimos años.
Abu Dhabi anunció su salida a fines de abril, después de años de frustración con los límites de producción que impedían al país utilizar su capacidad productiva recientemente ampliada. Antes de Emiratos Árabes Unidos, cuatro países abandonaron la organización durante la década anterior, incluida la conflictiva salida de Angola en 2024.
Iraq, que también se ha resistido durante largo tiempo a las restricciones de la OPEP, comenzó a mostrar señales de inquietud poco después de la decisión de Emiratos Árabes Unidos. Bagdad advirtió en junio que podría considerar abandonar la organización si no se le concede un límite más alto como parte de una auditoría que se está realizando sobre las capacidades de los miembros. La evaluación deberá estar terminada a fines del próximo mes.
Mientras el conflicto en Irán obliga a Arabia Saudita, Iraq y Kuwait a mantener inactivos grandes volúmenes de producción, por ahora hay poco que la OPEP pueda hacer.
Eso podría cambiar, sin embargo, si el conflicto se resuelve. Destacados organismos de proyección, incluida la Agencia Internacional de Energía (AIE), anticipan que los mercados mundiales del petróleo pasarán a registrar un superávit si los flujos desde el golfo Pérsico se reanudan plenamente, e incluso podrían enfrentar un potencial exceso de oferta en 2027.
“La OPEP está librando lo que comienza a parecer una batalla perdida frente a cambios significativos en la geopolítica del petróleo”, dijo Henning Gloystein, director gerente de energía y recursos de la consultora Eurasia Group.
La “disminución de sus miembros y volúmenes naturalmente significa que el control del grupo sobre los mercados globales está debilitándose, especialmente porque Estados Unidos está ganando capacidad de acción por el lado de la oferta”, afirmó. “Mientras tanto, China ha emergido como un actor clave de ajuste por el lado de la demanda”.
Si la OPEP+, el grupo más amplio que también incluye a Rusia, queda bajo presión para restablecer el equilibrio mediante una reducción de la producción, una mayor parte de la responsabilidad recaerá sobre Arabia Saudita, como líder de facto del grupo. No está claro si el reino tiene disposición para asumir ese papel.
“Lo que viene probablemente será un período de volatilidad sin precedentes, en el que el futuro papel y la relevancia de la OPEP podrían redefinirse fundamentalmente”, dijo Al Riyami, quien actualmente se desempeña como consultor independiente.