Un nuevo episodio intenso de El Niño volverá a modificar el mapa de precipitaciones de América Latina durante los próximos meses, aunque sus efectos serán muy distintos entre países. Mientras parte de la región enfrentará condiciones más secas y una menor disponibilidad de agua, el centro de Chile se ubica entre las zonas donde se esperan lluvias por sobre el promedio.
Así lo plantea un informe de Moody’s Ratings, que proyecta los efectos del fenómeno entre agosto de 2026 y febrero de 2027. Según la agencia, “un fenómeno intenso de El Niño en 2026-2027 alterará considerablemente los patrones de precipitaciones y reducirá la disponibilidad de agua en varios países latinoamericanos”, un escenario especialmente relevante para aquellos que dependen en gran medida de la generación hidroeléctrica.
El mapa elaborado por Moody’s muestra una marcada división dentro de la región. Colombia, Panamá, Venezuela, el norte de Brasil y la Amazonía, además de zonas del Caribe, aparecen expuestos a precipitaciones inferiores al promedio. En el sentido contrario se encuentran Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, además del centro de Chile, donde las previsiones apuntan a condiciones más húmedas. México también figura mayoritariamente entre las áreas con lluvias superiores a lo habitual.
Chile en el lado más húmedo del mapa
Para Chile, la proyección supone un escenario diferente al de buena parte del norte de Sudamérica. Moody’s sitúa específicamente al centro del país entre las zonas donde se anticipan precipitaciones superiores al promedio entre agosto y febrero, aunque advierte que el comportamiento hidrológico finalmente dependerá de cada cuenca.
La relevancia económica de esos cambios va más allá de la disponibilidad directa de agua. Chile mantiene una participación relevante de la hidroelectricidad dentro de su matriz eléctrica, aunque inferior a la de las economías latinoamericanas más expuestas. Los datos recopilados por Moody’s muestran, además, que la generación hidroeléctrica puede variar considerablemente de un año a otro, dependiendo de las condiciones hídricas.
Esa variabilidad puede trasladarse al mercado eléctrico. El informe señala que “los precios de la energía durante El Niño pueden ser muy volátiles” y vincula su comportamiento con los precios y la disponibilidad del gas. En su comparación regional, Moody’s incluye como referencia para Chile el nodo Crucero y muestra las fuertes oscilaciones que los precios eléctricos han registrado durante la última década.
Presión sobre las economías dependientes del agua
El riesgo es mayor en otras partes de América Latina. Colombia, Brasil y Perú son identificados por Moody’s como los países más expuestos a la energía hidroeléctrica, por lo que alteraciones importantes en las precipitaciones pueden repercutir con mayor fuerza sobre sus sistemas eléctricos. Panamá también exhibe una alta dependencia de esta fuente.
El contraste resulta particularmente marcado en Colombia. El país aparece entre los de mayor participación hidroeléctrica en su matriz y, al mismo tiempo, dentro de las áreas donde Moody’s anticipa condiciones más secas. El norte de Brasil y la Amazonía también se encuentran en la zona de déficit de precipitaciones, aunque el sur del país presenta el escenario contrario.
Otro punto de atención es Panamá. Allí, la escasez de lluvias no solo tiene implicancias para el suministro eléctrico. Moody’s advierte que “los déficits de precipitaciones afectan considerablemente el Canal y el embalse”, incorporando así una dimensión ligada a una infraestructura clave para el comercio internacional.