A casi dos meses de haber asumido la presidencia de Perú, Keiko Fujimori comenzó su discurso en las Naciones Unidas con una defensa de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien fue condenado por la Corte Suprema peruana en 2009 por violaciones a los derechos humanos.
“Vengo de un país que conoce el alto precio de la paz. Vencimos al terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, después de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido. El Perú, como otros países en Latinoamérica, ha enfrentado la imposición de agendas que nos han dividido como sociedad, instrumentalizado la política y debilitado la democracia”, afirmó Fujimori, para luego pedir al organismo internacional tener una “vocación de diálogo”.
“(...) Hacemos votos para que, en esta voluntad de recuperar la confianza de los estados, las Naciones Unidas tengan una respuesta independiente, imparcial y con verdadera vocación de diálogo que nos demuestre que puede abrir caminos incluso cuando el entendimiento parece imposible”, declaró.
Fujimori es la segunda mandataria latinoamericana en exponer ante la ONU durante la jornada después de su homólogo de Brasil, Lula da Silva, quien afirmó que las Naciones Unidas están “fracasando” en su misión de evitar guerras en el mundo.
En contraste a Lula, Fujimori instó a los miembros del organismo multilateral a “resaltar la razón de ser más importante de nuestra organización: integrarnos en temas comunes incluso con nuestras diferencias”.
Uno de los temas centrales de su discurso fue la lucha contra los “grupos criminales transnacionales”, la que calificó como una “guerra” y agregó la necesidad de considerarlos como organizaciones terroristas para que puedan ser enfrentados por las Fuerzas Armadas dentro de un marco legal claro.
Bajo este contexto es que Fujimori, además, destacó la integración de Perú al Escudo de las Américas, impulsado por Estados Unidos, como parte de su “compromiso” con el combate a las organizaciones criminales que operan en el continente.
“El Perú se ha incorporado recientemente al Escudo de las Américas como muestra de su decidido compromiso de trabajar conjunta y coordinadamente con nuestros socios en este desafío de altísima prioridad”, indicó.
El ingreso del país vecino al Escudo de las Américas se formalizó durante la visita en septiembre del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quien además viajó a Colombia y Ecuador, países que también forman parte de la coalición para combatir el narcotráfico.
“En el Perú, vamos a perseguir el crimen, desde el hombre que ejecuta hasta el entramando que lo sostiene. No vamos a retroceder ante quienes pretenden imponer el terror sobre la ley. Reprimir a estas organizaciones con toda la fuerza de la ley no es suficiente, si es que a la vez no desarrollamos el reto de desarrollar un mejor sistema educativo”, señaló Fujimori para después pasar al segundo "desafío estructural" que enfrenta Perú.
En concreto, la mandataria peruana declaró que su gobierno inició “una profunda reforma en la educación” que –como herramienta de transformación social y de prevención de crimen– buscará fortalecer infraestructuras, las capacidades y medios de enseñanza de profesores y, por sobre todo, contempla la creación de una escuela de formación de directores “cuya finalidad es dotarlos de las herramientas y habilidades necesarias para liderar sus escuelas con autonomía”.
Para terminar su intervención, Fujimori reiteró la “imperiosa necesidad” de que “instituciones judiciales impongan la ley respetando el debido proceso” y que la “verdadera democracia se alcanza con el respeto a la autonomía e independencia de poderes”.
“Los derechos del ciudadano de bien terminan cuando empieza la impunidad del delincuente. De ahí la responsabilidad de la comunidad internacional de reaccionar con la misma firmeza frente a todas las vulneraciones en nuestros momentos de mayor indefensión”, indicó.