Como cada septiembre, varios líderes del mundo se reunieron en la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) para abordar la agenda internacional en medio de tensiones derivadas de los conflictos entre Rusia y Ucrania, y Estados Unidos e Irán, sumado al cambio climático y el desarrollo de inteligencia artificial.
En esta ocasión fue el presidente de Brasil, Inazio Lula Da Silva, quien dio inicio al debate.
Con una exposición que se extendió por cerca de 20 minutos, el mandatario brasilero abrió su discurso con fuertes críticas a la ONU ante un público integrado por los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, de Ucrania, Volodymyr Zelensky, y de Perú, Keiko Fujimori, entre otros.
“Es la décima vez en que abro el debate general de esta Asamblea, desde que tomé este podio por primera vez en 2003, este es sin duda el momento más crítico para las Naciones Unidas. El sentimiento que me embarga hoy es uno de indignación. Las Naciones Unidas están fracasando en una de sus principales misiones: proteger a la humanidad de la guerra”, dijo el presidente brasilero.
“Su credibilidad nunca había estado en un punto tan bajo. Su capacidad para proteger a los más vulnerables, aquellos que no tienen un ejército o arsenales, nunca había estado tan débil”, indicó para luego señalar “somos todos rehenes de un Consejo de Seguridad que no cumple con su función”.
Asimismo, Lula advirtió que las tensiones geopolíticas actuales amenazan con transformar los conflictos regionales en una “conflagración mundial” que podría llamar al mundo a “elegir entre la democracia y el extremismo, entre soberanía y subordinación”.
Por otra parte, el presidente brasilero también se refirió a Estados Unidos como la “mayor potencia militar del mundo”, algo que no se puede ignorar debido a la proximidad geográfica en la región. Sin embargo, Lula añadió que a pesar de vivir en un “contexto de renovadas tentaciones hegemónicas, Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Elecciones
Su discurso se produce en un momento crucial para el país sudamericano, el cual llevará a cabo elecciones generales este próximo 4 de octubre, en las que el actual mandatario apuesta por la reelección en contienda con el hijo de Jair Bolsonaro, Flavio Bolsonaro.
En este contexto, Lula afirmó que se tratará de “elecciones competitivas y transparentes” en las que cada candidato gozará de la “máxima libertad de expresión” y donde el electorado “no solo votará por el Presidente de la República, gobernadores estatales y representantes del Poder Legislativo, sino que decidirán entre la democracia y el negacionismo”.
“Sabemos que algunos abusan de esta libertad para alinearse con intereses extranjeros en contra del país. No infravaloramos la capacidad de las redes de desinformación que quieren mermar la confianza, pero contamos con un sistema electoral moderno y sólido, bajo la atenta mirada de una ciudadanía plural y de una prensa libre. No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular”, indicó al final de su discurso.