En Chile estamos viviendo un cambio cultural profundo. Según datos levantados por Kalimera, la estabilidad financiera (40%) y la salud mental (34%) se consolidan hoy como las máximas aspiraciones de las personas, desplazando objetivos que durante décadas fueron centrales, como formar una familia o alcanzar la casa propia. Este giro refleja una sociedad que busca seguridad económica y bienestar psicológico como pilares de su vida, más allá de los símbolos tradicionales de éxito.
Estos son elementos que podemos ver transversalmente. Sin embargo, necesitamos agregar granularidad para poder accionar la data y lograr una comprensión más profunda de los distintos segmentos de personas/consumidores.
Los hallazgos muestran matices que enriquecen la lectura: entre los jóvenes de 25 a 35 años, la estabilidad financiera y la salud mental conviven con deseos de tiempo libre (17%) y viajes (14%), revelando una búsqueda de equilibrio entre lo material y lo experiencial.
En los adultos de 36 a 45 años llama la atención el interés por estudiar algo nuevo (8%), señal de reconversión y aprendizaje continuo. Los mayores de 46 a 65 años, en cambio, mantienen el foco en la casa propia y el trabajo estable, mostrando un perfil más tradicional.
Si agregamos a esta mirada analítica los tipos de familias, vemos que quienes no tienen hijos privilegian la estabilidad financiera (47%) y el tiempo libre, mientras que quienes sí los tienen equilibran entre trabajo estable y vivienda, reflejando responsabilidades familiares.
Es interesante ver que el bienestar integral se entiende hoy como la combinación de seguridad económica + salud mental, más que por logros sociales o familiares. Este desplazamiento cultural redefine el mapa de aspiraciones en Chile y abre un nuevo terreno de conversación para las marcas.
Ahora, ¿a qué se debe este cambio? ¿A que efectivamente lo material ‘tradicional’ ya no interesa? ¿O a qué dado el cambio en la estructura del poder adquisitivo que vive nuestra sociedad, acceder a bienes como casa propia simplemente no es posible para las nuevas generaciones?
Este escenario plantea un desafío que debe analizarse en detalle por las marcas, entendiendo el trasfondo de esta data en cada segmento objetivo. Segmentar con inteligencia y hablarle a cada grupo desde sus motivaciones reales será la llave para que las marcas se transformen en aliados de las nuevas aspiraciones de los chilenos.