El rendimiento del bono británico a 10 años subió 0,08 punto porcentual este martes hasta 5,23%, su nivel más alto desde la crisis financiera global, mientras que el papel a 30 años avanzó 0,09 punto porcentual hasta 5,87%, máximo desde fines de los años '90, según informó Financial Times.
El bono japonés a 10 años llegó a 3%, cifra que no registraba desde 1996. El Tesoro estadounidense a 10 años subió 0,02 punto porcentual hasta 4,78%. Los rendimientos de los bonos se mueven en sentido inverso a sus precios.
El movimiento siguió a un nuevo recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y a la expectativa de que los bancos centrales aceleren las alzas de tasas para contener la inflación derivada de mayores precios de la energía. El petróleo Brent avanzó 1,5% hasta US$ 91,84 el barril. En la eurozona, la inflación de agosto llegó a 3,3%, con el componente energético en 14,3%.
Por su parte, las bolsas del mundo acusaron el golpe. El índice Stoxx Europe 600 cedía 0,6% y los futuros del S&P 500 retrocedían otro 0,6%.
El tono restrictivo del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en su discurso de la semana pasada en el simposio de Jackson Hole sumó presión a la venta. Los inversionistas asignan ahora cerca de dos tercios de probabilidad a un alza de tasas este mes.
Reino Unido y Japón
El alza encarece el financiamiento de gobiernos ya endeudados. En Reino Unido tensiona al primer ministro, Andy Burnham, antes del presupuesto del próximo mes. Mientras que en Japón, la primera ministra, Sanae Takaichi, es cuestionada por sobre cómo pagará sus planes de estímulo.
El repunte japonés se produjo después de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se reuniera el lunes con la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, y con el presidente del Banco de Japón (BoJ), Kazuo Ueda, en una reunión del G20.
Según la emisora estatal NHK, Bessent afirmó que el siguiente paso de Tokio debía ser subir las tasas.
Así, los planes de gasto de Takaichi, que incluyen un recorte al impuesto al consumo, alimentaron los temores sobre la posición fiscal japonesa. El ministerio de Defensa presentó un presupuesto récord para el próximo año fiscal.
Para el exconsejero del BoJ y analista del Nomura Research Institute, Takahide Kiuchi, el nivel de 3% funciona como una señal del mercado que podría forzar a Takaichi a corregir parte de su política fiscal expansiva.
Los inversionistas apuntaron también al endeudamiento de los hiperescaladores para financiar su gasto en inteligencia artificial. El jefe de estrategia de mercado de RBC BlueBay Asset Management, Mike Bell, indicó que el alza de la energía ocurre con mucha más oferta de bonos soberanos y corporativos, es lo que explica parte del movimiento de las tasas largas de los últimos meses.
En tanto, el jefe de análisis global y estratega jefe de Standard Chartered, Eric Robertsen, afirmó que todos aumentan su endeudamiento justo cuando el costo de financiarse sube y que la situación fiscal no mejora en ninguna parte. "El extremo largo no tiene ancla", dijo.
Un cambio de régimen
El head of research de la app de inversiones XTB, Ignacio Mieres, señaló que el alza responde a una mayor prima de riesgo por inflación persistente y a la incertidumbre fiscal.
"El aumento de los rendimientos de largo plazo puede interpretarse como una válvula de escape mediante la cual el mercado está ajustando el precio de los bonos frente a una combinación de mayor riesgo inflacionario, tasas de interés elevadas por más tiempo e incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal", explicó.
El ejecutivo relativizó el impacto inmediato. "Por ahora, no consideramos que este movimiento represente un riesgo significativo para los activos financieros, ya que los niveles actuales de rendimiento todavía se encuentran dentro de rangos observados históricamente", dijo.