El envejecimiento demográfico por el que atraviesa el país está golpeando las puertas de algunas industrias.
De acuerdo con datos del Censo de 2024, la población mayor de 65 años alcanzó un 14%, mientras que 32 años antes, en 1992, era 6,6%. Para 2028, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) proyectó que habría más personas mayores de 64 años que menores de 15 años.
El sector asegurador ya tomó nota de este fenómeno demográfico, ajustando algunos productos de vida y, sobre todo, de salud, aumentando, por ejemplo, los años de permanencia para estos seguros.
Las estrategias
El gerente comercial de Confuturo, Alonso Alegría, señaló a DF que en la firma llevan tiempo trabajando en torno a la mayor longevidad de la población en Chile, por lo que han adaptado sus procesos y criterios de evaluación para responder al crecimiento del segmento de adultos mayores, aunque reconoció que la estrategia se combina con una adecuada gestión de riesgo.
“Esto se ha traducido en revisar edades máximas de ingreso en determinados productos, por ejemplo, la edad de entrada en los seguros de desgravamen para los créditos de consumo a pensionados; simplificar procesos de suscripción cuando es posible, potenciar evaluaciones más personalizadas y desarrollar soluciones que respondan mejor a las necesidades de protección y ahorro de personas que tienen una expectativa de vida cada vez mayor”.
“El desafío para la industria no consiste solamente en extender productos tradicionales, sino en diseñar soluciones sostenibles que acompañen a las personas durante una vejez cada vez más larga”, advirtió el socio de Actuarial Consulting, José Ampuero.
Añadió que la aseguradora ligada a la Cámara Chilena de la Construcción ha puesto énfasis en una asesoría “cada vez más especializada para este segmento, entendiendo que las necesidades son distintas dependiendo del ciclo de vida en el cual se encuentre cada cliente”.
En esa línea, comentó que de cara a sus clientes pensionados, buscan “facilitar el acceso a soluciones financieras y de protección que contribuyan a una mejor calidad de vida durante la etapa de jubilación.
Por su parte, el gerente de productos y experiencia de clientes de MetLife, Gabriel Maiza, indicó que han adaptado su oferta para responder a una población chilena cada vez más longeva.
“Nuestro foco ha sido ampliar el acceso a soluciones de protección para este segmento, incorporando condiciones que respondan a sus necesidades”, dijo.
Agregó que la póliza Salud Total de la firma puede contratarse hasta los 69 años, una edad de ingreso que permite que más personas accedan a una cobertura para enfermedades de alto costo, “complementando esa protección con servicios de bienestar y orientación en salud a través de MetLife Orienta”.
La ejecutiva ejemplificó que Salud Total está pensado para gastos médicos asociados a enfermedades de alto costo, y hoy puede contratarse hasta los 69 años.
En tanto, el gerente de suscripción de Zurich, Juan Pablo Marotta, apuntó que en la firma también revisó sus procesos de suscripción para facilitar el acceso de los adultos mayores.
“Esto se refleja en productos como catastrófico de salud, ahorro previsional voluntario (APV), flex y renta preferente, que cuentan con edades máximas de ingreso mayores que en el pasado (anteriormente ofrecíamos edades de ingreso menores a 60 años). Además, hemos ampliado canales de venta y el acceso a asegurados en productos como el seguro oncológico”, dijo el ejecutivo de la firma de capitales suizos.
“En nuestra oferta de seguros complementarios para empresas, que contiene planes adaptados para cada empresa, existen soluciones para gastos funerarios para la familia del colaborador, y posibilidad de continuidad de cobertura al retiro. En cualquiera de estas y otras alternativas, la demanda para potenciales asegurados de mayor edad hoy es una realidad y representa para nosotros la oportunidad de seguir ampliando nuestra oferta integral de protección”, concluyó Marotta.
Cambio estructural
Para el socio de Actuarial Consulting, José Ampuero, “el envejecimiento de la población chilena está obligando a la industria de seguros de vida y de salud a revisar y adaptar su oferta. Algunas compañías han ampliado las edades de ingreso y permanencia, desarrollado coberturas para enfermedades graves, accidentes y atención ambulatoria, fortaleciendo su oferta comercial para el segmento de población de mayor edad.
Sin embargo, el especialista indicó que la adaptación todavía es parcial. “Persisten restricciones por edad, preexistencias y costos que dificultan el acceso de las personas mayores, mientras que áreas fundamentales, como la dependencia y los cuidados de larga duración, que en otros mercados ya forman parte natural de la oferta, en Chile todavía presentan un desarrollo limitado”, dijo.
Apuntó que se requiere un cambio cultural por parte de las personas, para que los seguros de vida y salud sean parte de una planificación.
“El desafío para la industria no consiste solamente en extender productos tradicionales, sino en diseñar soluciones sostenibles que acompañen a las personas durante una vejez cada vez más larga. La oportunidad es enorme, pero para capturarla la industria deberá avanzar desde una adaptación comercial a una transformación más estructural de su propuesta de valor”, advirtió.