Transferencias y pobreza
Señor Director:
Los resultados de la Casen 2024 dejan importantes lecciones respecto del camino para superar la pobreza en Chile. Con una nueva metodología más exigente, la pobreza por ingresos se ubicó en 17,3% en 2024, más de tres puntos porcentuales por debajo de 2022. Así, con excepción del año de pandemia, se confirma una caída sostenida en las últimas décadas. La pobreza extrema, que alcanzó a 6,9%, también muestra un descenso, junto con una reducción en la desigualdad medida por el índice Gini.
Sin embargo, los ingresos autónomos del 20% más vulnerable se mantienen por debajo de los niveles de 2017.
Los datos muestran que la reducción de la pobreza y la distribución de los ingresos responde en gran medida al aumento de los subsidios, que se han más que duplicado para los sectores más vulnerables entre 2017 y 2024. Y entre los con mayor incidencia está la PGU, que explica el 66%. Esta información deja en evidencia la necesidad de concentrar esfuerzos para que las personas de los deciles más pobres puedan acceder a un empleo formal, resguardando que la regulación y costos laborales no lo impidan. También demuestra los buenos resultados que se pueden lograr con transferencias directas, como la PGU. En un contexto donde hay una cantidad importante de programas de Gobierno mal evaluados y que movilizan miles de millones de dólares, redirigir recursos a ayudas focalizadas con transferencias directas puede ser mucho más eficaz.
Susana Jiménez
Presidenta de la CPC
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