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El Banco Central está de vuelta: tipo de cambio, inflación y política monetaria

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Las últimas semanas han estado cargadas de noticias. El 3% de inflación de 2013 sorprendió a todos; el tipo de cambio volvió a los niveles de 2010; el INE cambió la canasta del IPC; y la economía muestra un dinamismo menor al esperado. En medio de este escenario algo turbulento, el Banco Central (BC) tomó la delantera, dejando en claro que, a pesar de posibles alzas de corto plazo en la inflación, la situación hoy es coherente con un mayor estímulo monetario. Después de algunos meses de mensajes algo dubitativos, el BC está de vuelta, dispuesto a comandar las expectativas, en un escenario donde la evolución del dólar se ha tomado la escena.

Desde fines de mayo el peso se depreció 16%, ajuste de equilibrio que se ha dado en etapas claramente asociadas a cambios en el entorno macro. En junio fue el anuncio sobre el retiro del programa de compra de activos en EEUU. En cosa de días el tipo de cambio subió 40 pesos, reconociendo que el diferencial de tasas futuras sería bastante menor. La segunda fue en octubre, cuando el BC inició el ciclo de baja de tasas: el peso se depreció otros 20 pesos. Sin embargo, como ha sido nuestra visión desde agosto, la situación de la economía hacía necesario recortes adicionales a la tasa de interés. El comunicado de enero y las palabras de Rodrigo Vergara confirmaron en parte esta visión, y el peso se depreció 10 pesos más.

¿Es este el fin de la historia? El tipo de cambio no debería moverse mucho más, mal que mal el ajuste ha sido grande (nos hemos depreciado lo mismo que Brasil). Pero con el tipo de cambio cualquier proyección es arriesgada, especialmente si muchos traders tienen la convicción de que todavía hay espacio para más depreciación, lo que podría llevarlos a empujar el valor de la divisa por sobre los 560 pesos.

Además hay otros riesgos, principalmente al alza y asociados a los mismos fenómenos que han movido el valor de la divisa hasta ahora. Por una parte, la presión alcista sobre las tasa americanas podría acentuarse si las perspectivas de esa economía mejoran mucho más, haciendo que la promesa de la Fed de mantener tasas bajas por un período prolongado se haga menos creíble. Por el lado local, la desaceleración de la economía se podría profundizar, especialmente si en el primer semestre de este año vemos un ajuste en el mercado del trabajo, el que hasta ahora sigue sorprendentemente dinámico.

En este escenario de mayores presiones inflacionarias de corto plazo, pero de menores en el mediano, es importante recordar que al BC la inflación de corto plazo le preocupa en la medida que sea indicio de mayores inflaciones futuras. En este sentido, la claridad con que el BC ha comunicado su visión de que la reciente alza de la inflación se debe a factores puntuales ha ayudado al mercado a ajustar las expectativas de tasas de interés, la que cerraría el año por debajo de 4%.

El BC ha ganado respeto y credibilidad por su buen desempeño (las expectativas de inflación siguen bien ancladas cerca del 3%), este es un capital para guiar al mercado en momentos donde las señales respecto de la inflación parecen contradictorias, tal como lo hizo con el último comunicado.

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