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Luis Larraín

¿Banca de Desarrollo para quién?

LUIS LARRAÍN Libertad y Desarrollo

Por: Luis Larraín

Publicado: Martes 13 de enero de 2026 a las 04:03 hrs.

Luis Larraín

Luis Larraín

Chile se encuentra bien preparado para enfrentar una nueva etapa en su desarrollo, dejando atrás años de estancamiento. Viene un Gobierno que cree en empresas privadas que provean los puestos de trabajo que los chilenos necesitan para superar la emergencia laboral.

El financiamiento de la inversión no será problema: miles de proyectos están en la fila y no tendremos problemas en la disponibilidad de recursos para invertir. El mercado de capitales chileno es de los más sofisticados de la región: sistema bancario capitalizado; financiamiento vía bonos y activos alternativos altamente demandados por compañías de seguros, AFP y fondos internacionales. Lo que falta es un Gobierno que destrabe el aparato público para que actúe como acelerador de proyectos y no un muro de contención.

“Las actividades que realizará la CAF son de dudosa utilidad para Chile y solo se sostienen por el inmenso subsidio de aportes de capital a los que nadie le exigió rentabilidad”.

Por eso sospecho de la aparición de nuevas iniciativas de “bancas de desarrollo”, impulsadas por el Gobierno de Boric. A fuentes públicas tradicionales como el BID o el Banco Mundial, más las locales BancoEstado y Corfo se han venido a sumar dos que requieren millonarios aportes estatales, exenciones tributarias y ventajas habituales en proyectos estatales. La que ya está en marcha es el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Reciclada hacia iniciativas verdes después de períodos de poca actividad luego de su creación en 1968, ha logrado que Chile comprometa aportes por US$ 1.600 millones. Tiene sede en Caracas, pero podría cambiarla a Chile pues el Gobierno de Boric le entregó en comodato gratuito por 40 años un terreno en Vitacura, exenciones tributarias y privilegios diplomáticos para sus funcionarios. ¿Quiénes podrían ser estos afortunados funcionarios? Le doy una pista, el representante en Colombia de CAF (con desconocida experiencia bancaria) es Rodrigo Peñailillo. A fin de mes celebrarán en Panamá el Foro Económico de América Latina y el Caribe, invitando a Presidentes, alcaldes y otras autoridades.

A José Antonio Kast le armaron escándalo porque propuso recortar gastos por US$ 6.000 millones del presupuesto fiscal, pero para comprometer US$ 1.600 millones a la CAF Boric no tuvo problemas. Las actividades que realizará la CAF son de dudosa utilidad para Chile y solo se sostienen por el inmenso subsidio de aportes de capital a los que nadie le exigió rentabilidad, pese a su costo para los chilenos.

La historia de los bancos de desarrollo en el continente no es buena. El BNDES, de Brasil, protagonizó el escándalo de corrupción más grande, el caso Odebrecht, donde al menos cuatro exPresidentes de Perú estuvieron en prisión y Lula fue condenado en una sentencia luego anulada. No son los países los reales beneficiados de las bancas de desarrollo, son políticos y funcionarios internacionales que profitan de sus ventajas. No todos serán tan corruptos como BNDES, pero hacerles aportes fiscales millonarios es una mala idea.

Después de CAF, el Senado tramita ahora otro proyecto de ley (Afide) para que Chile participe y financie la Agencia de Financiamiento para la Inversión y Desarrollo. El caballo de troya aquí (siempre hay uno) es la innovación. Como si no hubiera abundante financiamiento en el mundo para ello. Al menos revisemos Afide, donde algunos senadores han objetado pasivos contingentes para el Fisco que ello acarrearía. ¡Dios nos libre de otro banco de desarrollo para los desarrolladores!

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