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Columnistas

Más allá de la tecnología: inteligencia, gestión y gobernanza para enfrentar la criminalidad

DANIEL JOHNSON DIRECTOR EJECUTIVO DE FUNDACIÓN PAZ CIUDADANA

Por: Equipo DF

Publicado: Miércoles 14 de enero de 2026 a las 04:00 hrs.

Durante la última década, la tecnología se ha convertido en uno de los principales emblemas de la respuesta frente a la delincuencia. Cámaras de videovigilancia, pórticos lectores de patentes, drones y sistemas de monitoreo urbano se multiplican en ciudades de todo el mundo, muchas veces con la expectativa de que su sola presencia disuada el delito. Sin embargo, la evidencia es consistente: la tecnología, por sí sola, no reduce la criminalidad.

Londres ofrece un ejemplo ilustrativo. Con más de 940 mil cámaras, una por cada 10 habitantes, un ciudadano promedio puede ser captado cerca de 70 veces al día. Aun así, diversos estudios muestran que su impacto sobre delitos persistentes y organizados, como la violencia con armas blancas, es limitado cuando no se integra a estrategias de inteligencia criminal, prevención focalizada y acción institucional coordinada. La vigilancia facilita la investigación ex post, pero no desarticula por sí misma mercados ilícitos ni corrige dinámicas estructurales de violencia.

“La vigilancia facilita la investigación ex post, pero no desarticula mercados o la violencia. La pregunta no es cuánta tecnología acumulamos, sino qué capacidad tenemos para transformar datos en inteligencia accionable”.

La pregunta clave, entonces, no es cuánta tecnología acumulamos, sino qué capacidad tenemos para transformar datos en inteligencia accionable. En este punto, la inteligencia artificial abre una oportunidad inédita. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones, anticipar riesgos y conectar señales dispersas permite avanzar hacia una comprensión más sofisticada de redes criminales, rutas ilícitas y vulnerabilidades sistémicas.

Chile está ingresando progresivamente a esta nueva etapa. La incorporación de herramientas avanzadas en seguridad pública y privada puede fortalecer la persecución penal, mejorar la prevención y optimizar el uso de recursos escasos. Pero este salto tecnológico plantea desafíos relevantes. La innovación sin gobernanza adecuada puede erosionar derechos por lo que no podemos perder de vista los principios de finalidad, proporcionalidad, transparencia y rendición de cuentas.

La criminalidad compleja, aquella que articula economías ilegales, corrupción, violencia y uso intensivo de tecnología, no se enfrenta con soluciones simples ni con respuestas fragmentadas. Requiere capacidad analítica, instituciones sólidas y mecanismos de cooperación público-privada basados en evidencia. Ese es hoy uno de los principales déficits, pero también una de las mayores oportunidades para fortalecer la seguridad democrática.

Avanzar desde una lógica de acumulación tecnológica hacia una de inteligencia aplicada, gobernanza intersectorial y control institucional efectivo es uno de los ejes centrales de la XVI Conferencia Internacional de Fundación Paz Ciudadana que tendrá lugar este miércoles 14. El encuentro busca aportar evidencia, experiencias comparadas y marcos de acción concretos para comprender y enfrentar la criminalidad compleja. Ir más allá de las cámaras implica asumir que la seguridad del siglo XXI se juega en la calidad de la información, en la capacidad de análisis estratégico y en la solidez de la gobernanza. La tecnología es una herramienta poderosa, pero solo produce resultados cuando es parte de una estrategia integral, colaborativa y con mecanismos claros de accountability.

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