Click acá para ir directamente al contenido
Editorial

CAMBIO DE TONO

Por:

Publicado: Viernes 31 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

El primer gran encuentro del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, con el mundo empresarial tras la aprobación del corazón de la Ley de Reconstrucción Nacional se produjo esta semana en el seminario de Moneda Patria Investments. Su intervención, centrada en su plan para generar un “boom de inversión”, marcó un contraste con el tono que había predominado durante los primeros cinco meses de gobierno, concentrado en describir el estado en que recibió la economía.

El anfitrión del encuentro, Pablo Echeverría, presidente de Moneda Patria Investments, había advertido hace un año sobre la necesidad de corregir el rumbo económico del país y, esta vez, declaró sentirse “claramente más optimista respecto de Chile que hace un año”. Quiroz, por su parte, optó por proyectar una mejora económica para los próximos trimestres, afirmó que el país cuenta con “el mayor monto proyectado de inversión en los últimos diez años” y se comprometió a seguir trabajando para “devolver la esperanza del crecimiento a los chilenos”.

Esa postura merece ser valorada. Las expectativas no son un dato exógeno a la economía: también se construyen. Así lo sostiene Robert Shiller, premio Nobel de Economía 2013, para quien las narrativas que se instalan en la opinión pública no son un reflejo pasivo de la realidad económica, sino una causa activa de sus fluctuaciones.

Parece razonable que la conversación económica deje atrás el diagnóstico permanente sobre lo heredado.

La aprobación de la megarreforma parece haber incidido también en el ánimo de otros liderazgos empresariales. Susana Jiménez, presidenta de la CPC, la destacó como “un avance importante para recuperar el dinamismo de la economía y volver a crecer”. Rosario Navarro, presidenta de Sofofa, por su parte, la calificó como “un paso relevante” del Congreso “para que Chile recupere su capacidad de crecimiento y genere mejores condiciones para la inversión, el empleo y la productividad”.

El cambio de tono no descansa solo en la retórica. En el seminario, Quiroz exhibió cifras concretas de gestión. La recaudación por deudas del Crédito con Aval del Estado subió de US$ 23 millones el año pasado a US$ 109 millones este año, con una meta de US$ 200 millones a fines de 2026 y de US$ 300 millones para 2027. El ajuste del gasto público se ejecutó en 2%, en línea con la meta de un déficit fiscal efectivo de 2% del PIB. Aunque todavía queda un largo camino de consolidación fiscal por recorrer, se trata de resultados verificables y no solo de un cambio de énfasis discursivo.

Sin embargo, este ánimo renovado no significa que los problemas estructurales del país hayan desaparecido. El propio Echeverría fue explícito al respecto y enumeró cuatro tareas pendientes: recuperar la capacidad exportadora, profundizar el mercado de capitales, flexibilizar el mercado laboral y fortalecer la seguridad pública.

A cinco meses de iniciado el gobierno de José Antonio Kast, con la reforma tributaria aprobada y resultados de gestión que empiezan a materializarse, parece razonable que la conversación económica deje atrás el diagnóstico permanente sobre lo heredado y adopte la lógica planteada por el viceministro de Economía de Argentina, José Luis Daza. Este hizo un llamado a olvidarse de toda la “tontería” del corto plazo y centrarse en “lo importante que es que la economía de Chile está yendo en la dirección correcta”.

Ese giro de discurso, sostenido en cifras y respaldado por múltiples voces del mundo empresarial, constituye en sí mismo una herramienta relevante de política económica, que debiera incidir positivamente en el crecimiento del país.

Te recomendamos