La minería del cobre y del hierro, junto con las energías renovables, seguirán siendo los principales motores económicos de Atacama, pero también podrían abrir nuevas oportunidades de inversión en sectores como la logística, los servicios industriales, la desalación y el aprovechamiento de minerales críticos.
Así lo plantea el informe“Atacama: convertir su potencial en más valor y oportunidades”, elaborado por la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) e Inacap, que será entregado el próximo 20 de octubre al Presidente de la República, durante Expo FOREDE 2026, en Copiapó.
El documento propone una hoja de ruta para orientar el desarrollo económico de la región durante la próxima década, identificando actividades con potencial de crecimiento y las condiciones necesarias para atraer inversiones, fortalecer las empresas locales y generar nuevos empleos.
La propuesta forma parte de la iniciativa Motores Productivos Regionales, impulsada por ambas instituciones para identificar oportunidades de crecimiento en distintas zonas del país, a partir de sus principales actividades económicas y capacidades productivas.
Nuevos negocios vinculados a la minería y la energía
Uno de los principales ejes del informe es aprovechar la presencia de la gran minería y el desarrollo energético de Atacama para impulsar actividades que generen mayor valor en la economía regional.
Entre las oportunidades identificadas aparecen los servicios industriales y tecnológicos asociados a las operaciones mineras, el desarrollo de minerales críticos y la valorización de relaves, además de soluciones de desalación para responder a las necesidades de agua de las actividades productivas. El análisis también considera posibilidades de crecimiento en comercio y logística, agroindustria y turismo de intereses especiales, sectores que podrían diversificar la economía regional y ampliar las oportunidades para las empresas locales.
La presidenta de la CPC, Susana Jiménez, destacó que el desafío es conectar estas oportunidades con el desarrollo de proveedores y la generación de empleo. “Atacama tiene capacidades muy valiosas para aprovechar las oportunidades que están abriendo los cambios tecnológicos y la transición energética en el mundo. Queremos que ese potencial se traduzca en empresas regionales que puedan crecer, proveedores que incorporen conocimiento y más empleos formales”, dijo.
Para construir esta propuesta, CPC e Inacap realizaron un diagnóstico de la estructura económica y productiva de Atacama, considerando también los cambios tecnológicos, ambientales y comerciales que podrían influir en su desarrollo.
El trabajo incluyó un taller regional y entrevistas de validación con representantes empresariales, gremiales, académicos y del sector público. A partir de estos antecedentes, ambas instituciones definieron orientaciones para avanzar en inversiones y capacidades productivas acordes con las necesidades de la región.
Formación de trabajadores para nuevas actividades
Otro de los desafíos identificados es preparar a los trabajadores para las competencias que requerirán las nuevas actividades económicas, especialmente aquellas vinculadas con la incorporación de tecnologías y los cambios que experimentan la minería y la energía.
En este ámbito, el informe plantea la necesidad de coordinar al sector empresarial, las instituciones educativas y las autoridades para anticipar la demanda de capital humano y ampliar las oportunidades de formación laboral.
El rector de Inacap, Lucas Palacios destacó la necesidad de coordinar a las instituciones educativas, empresas y autoridades para anticipar las competencias que demandarán las nuevas actividades productivas. “Las oportunidades de desarrollo regional requieren que avancemos desde ahora en la formación de las personas”.
La iniciativa también recoge la experiencia de Gremios x Chile, programa impulsado por la CPC y sus ramas, que recorrió las 16 regiones del país y reunió las opiniones de más de mil representantes de gremios y empresas. En esta nueva etapa, ambas entidades buscan vincular las necesidades del sector productivo con la formación técnica y profesional, de manera que las oportunidades de inversión se traduzcan también en crecimiento empresarial y empleos formales.
Tras la presentación del informe de Atacama, el trabajo continuará en Aysén y posteriormente en Coquimbo. Durante 2027, ambas instituciones proyectan extender la iniciativa al resto del país, mediante la elaboración de nuevas hojas de ruta regionales orientadas a fortalecer la productividad, la inversión y el empleo.