Nació como una de las principales demandas del movimiento social de 2012, la masiva movilización que durante el primer gobierno de Sebastián Piñera reunió a decenas de organizaciones sociales y gremiales para reclamar contra el aislamiento de la Región de Aysén. Hoy, más de dos décadas después, la anhelada Zona Franca de Aysén vuelve a tomarse la agenda económica regional, pero con un giro fundamental en su concepción original.
A 13 años de la publicación de la Ley 20.655 que aprobó la instalación de este régimen y que habilitó su establecimiento mediante el decreto de Haciendo Nº 1296, el proyecto para levantar un recinto primario en Puerto Chacabuco sigue paralizado a la espera de su licitación.
Frente a este letargo y el inminente arribo de grandes cadenas de retail a la zona, el ecosistema político y empresarial local advierte que el modelo tradicional de zona franca enfocada en el consumo masivo ya está agotado.
Zona franca de servicios
Sus partidarios están llamando ahora a reformular la iniciativa, buscando apostar por zonas económicas especiales orientadas a los servicios y la tecnología, un formato que logre atraer nuevos capitales sin asfixiar a las PYME locales.
Desde el sector privado regional, el empresario y presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) de Coyhaique, Pablo Carrasco, explica que actualmente Aysén está definida como una Zona Franca de extensión enfocada sólo en bienes. "Lo que buscamos es que sea primaria y que integre servicios, bajo el modelo de zonas económicas especiales. El objetivo es que Aysén sea atractivo para generar más y nuevos proyectos privados", señala.
En esa línea, detalla que, como gremio, impulsan hace tres años una serie de modificaciones a los incentivos vigentes bajo el nombre de Ley Aysén. "A 13 años desde su creación, están obsoletas. Creemos que existe una oportunidad y se hace urgente su revisión para que cumplan el objetivo para el cual fueron creadas: impulsar y detonar el desarrollo económico", afirma. El dirigente destaca que este formato no se limitaría a un "recinto amurallado", sino que permitiría transar servicios hacia el resto del país, potenciando el turismo y la atracción de data centers.
La amenaza de los malls
La urgencia por reconvertir la idea original también responde a los recientes movimientos del mercado. El empresario regional y miembro de la Cámara de Comercio de Coyhaique, Héctor Canales, advierte que, ante el anuncio de instalación de grandes cadenas de retail con formatos de malls en la región (como SMU, Cencosud y Falabella), una zona franca tradicional dejaría sin margen a las PYME, considerando que la zona tiene poco más de 100 mil habitantes.
"Al no tener energía a mejor precio para el rubro alimentación, se hace inviable mejorar la competitividad vía compras de alimentos refrigerados o congelados por mayor volumen", argumenta. "En definitiva, si se concreta la zona franca en la idea actual, la ventaja la tendrían las grandes empresas que han anunciado instalarse", sostiene Canales.
Finalmente, Canales concluye que para materializar el impacto económico de esta iniciativa, es vital preparar el capital humano: "Podría tener un impacto positivo si nos preparamos en capacitar a las nuevas generaciones para el trabajo competitivo y el uso de tecnologías, reforzando al empresariado local para enfrentar una competencia muy fuerte y a veces desigual".
Ni Punta Arenas ni Iquique
El senador por la zona, Miguel Ángel Calisto (independiente exDemócratas) apunta sus dardos a la lentitud estatal. “Hace 13 años está promulgada la ley de zona franca para Aysén. Sin embargo, los gobiernos han incumplido con la licitación”, acusa. El parlamentario detalla que ya existe un estudio de la Universidad Austral, el terreno solicitado por la ley (el cual se proyecta emplazar en Puerto Chacabuco), la declaración de zona extrema y las bases de licitación, pero advierte un "exacerbado centralismo de no querer incentivos tributarios reales".
No obstante, precisa que el siguiente paso requiere modernización. "Evidentemente apostamos en primer lugar a implementar lo que señala la ley, pero posteriormente es necesario avanzar a una zona franca mixta de tal manera de no replicar el mismo modelo de Punta Arenas, Arica o Iquique", detalla, apostando por un recinto que atraiga emprendimientos tecnológicos, prestadores de servicios para la industria acuícola, desarrollo de embarcaciones y reutilización de plásticos
El senador Calisto se mantiene actualmente en ejercicio, pese a que enfrenta una investigación por fraude al fisco, y su desafuero, que iba a ser revisado por la Corte de Apelaciones de Puerto Montt en julio, fue aplazado debido a la reapertura del proceso para realizar nuevas diligencias.
El modelo uruguayo
Ante este panorama, Canales apuntan a un referente sudamericano. "De ser factible una zona franca, hay que repensarla al estilo de Uruguay, principalmente de servicios, industrial y tecnológica", argumenta el empresario.
El modelo es compartido por Calisto, que plantea que “los chilenos debemos preguntarnos, ¿por qué Cencosud opera desde Uruguay? Justamente porque tiene un modelo mixto con incentivos tributarios que no tenemos en Chile”.
Aprender de los errores
Aunque la delegada presidencial de Aysén, Luz María Vicuña, reconoce que las largas distancias y el costo de la energía han mermado la competitividad del sector privado, valora un cambio de escenario de la mano de la inversión pública. "El futuro es mucho más auspicioso. El plan Ruta Siete Austral es una oportunidad inédita, porque implica la inversión de más de $ 800 mil millones en un plazo de cinco años", detalla la autoridad.
El Plan Ruta 7 es un programa de infraestructura anunciado el en abril por el Presidente José Antonio Kast y el entonces ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, para acelerar las obras de la Carretera Austral, principalmente en la Región de Aysén, durante el período 2026-2030.
Sobre el régimen tributario, la delegada fue cautelosa al recalcar que la zona franca "es una alternativa que merece una evaluación técnica y seria", recordando un estudio del Banco Mundial de 2017 que advirtió que los incentivos tributarios por sí solos no bastan para asegurar el éxito. "Hay que mirar cuál es la tendencia actual y aprender de los errores que se han cometido para no replicar modelos a la larga poco exitosos", subraya.