En una industria como el retail, dominada por grandes grupos económicos, y donde la irrupción del comercio online ha transformado radicalmente el paisaje, son pocos los operadores locales que logran mantenerse en el tiempo. Por eso sobresale el caso de Casa Sarah, la tradicional multitienda de Parral (Región de Maule), que no solo está celebrando sus 80 años de historia, sino que, además, para conmemorar el nuevo aniversario, está desarrollando un nueva sucursal.
Con un desembolso cercano a $ 1.000 millones, la empresa familiar iniciará en noviembre la construcción de un recinto de dos niveles y 900 metros cuadrados (m2) donde proyecta expandirse a nuevas líneas de negocio, ya que la sucursal le permitirá diversificar su oferta hacia mobiliario, línea blanca y ropa de cama, mientras que su actual tienda se enfocará principalmente en vestuario.
El futuro establecimiento, que estará operativo el próximo año, daría mayor impulso a los ingresos de la firma, que actualmente factura cerca de US$ 1,5 millones anuales. “Hasta antes de la pandemia veníamos con un crecimiento muy importante, del orden de 15% de ventas anuales. Hoy estamos entre 5% y 10%. El desafío es volver a los índices que teníamos antes”, afirmó el gerente general, Emilio Sarah Gidi.
La nueva sucursal, de dos niveles y 900 m2, permitirá al retailer local diversificar su oferta hacia los segmentos de mobiliario, línea blanca y ropa de cama.
Pero el nuevo recinto marcará además su debut en el negocio de la renta inmobiliaria, ya que, de la superficie total, 500 m2 serán destinados a su sala de ventas, y los 400 m2 restantes se dedicarán a contratos de arriendos con otros comercios.
Nuevos clientes
Los recientes cambios en el perfil demográfico de Parral han contribuido al relanzamiento de Casa Sarah. La comuna, que hoy supera los 40 mil habitantes, se ha beneficiado en los últimos años de una masiva llegada de profesionales jóvenes, atraídos por un auge del negocio agrícola, especialmente arándanos, cerezas y avellanos.
“En los últimos años hemos logrado atraer a un segmento, entre los 20 y 40 años, que antes no venía a comprar. Lo hicimos integrando marcas de ropa outdoor”, dijo el gerente general y cuarta generación del clan familiar.
El fenómeno apareció después de la pandemia, “cuando la gente empezó a salir, a hacer camping y senderismo en los alrededores de Parral. Hemos logrado atraer a ese segmento que antes iba a las multitiendas o se trasladaba afuera de Parral a hacer esas compras”, explicó.

Emilio Sarah Rock, fundador de Casa Sarah y abuelo del actual gerente general.
El ejecutivo detalló la estrategia que les ha permitido hacer frente a los grandes rivales nacionales. “Aunque operamos con márgenes muy estrechos, con precios casi iguales a los de nuestros proveedores, apelamos a competir de igual a igual. Porque nosotros nos enfocamos exactamente en lo que nuestros clientes nos piden. Esa es la ventaja de poder palpar qué es lo que necesita el cliente y adaptamos la tienda a las necesidades del parralino”.
Una tienda de telas
La historia de la Sociedad Comercial Sarah y Cía. Ltda en el Maule Sur tiene sus orígenes a principios del siglo XX. “Parte con mis bisabuelos, llegados de Palestina”, comentó el gerente general. Como muchos de sus compatriotas, en las primeras décadas la familia se dedicó a la venta de telas de fabricación nacional. La tienda, fundada por su abuelo Emilio Sarah Rock, se abastecían en las fábricas de la colonia árabe (Garib, Sumar e Hirmas) y atendía a una clientela predominantemente rural. “En los años ‘40, la ropa prácticamente se confeccionaba localmente, habían muchos sastres y modistas (…) La Casa Sarah era casi exclusivamente de venta de telas”, recordó.
Pero tras la devastación provocada en la zona por el terremoto de 1939, “obviamente todo Parral quedó en el suelo y la familia se rearmó en 1946 con un nuevo local, que es el que tenemos hoy”, añadió. El edificio, adquirido en ese entonces al Arzobispado de Linares, es sitio de paso obligado para parralinos y visitantes, pues tiene la arquitectura tradicional de la zona central con portales y galerías.

El actual local, instalado en 1946, pasará a enfocarse principalmente en la venta de vestuario.
Quinta generación
Pese a los cambios en la industria, los Sarah confían en que su tradición sobrevivirá gracias al continuo recambio de nuevas generaciones dedicadas al negocio familiar. “Tenemos recambio. Los hijos de los tres hermanos que somos socios” se están preparando ahora para asumir la administración futura, dijo Emilio Sarah, asegurando que a la tradicional casa comercial aún le quedan proyectos por desarrollar.
“Las estadísticas indican que solo 5% de las empresas familiares logra pasar a la cuarta generación. Nosotros estamos dentro de ese porcentaje y nuestra idea es que pasemos a la quinta. Esa es nuestra meta”, comentó orgulloso del arraigo y proyección que la tienda tiene en la ciudad.