El gobierno intensificó su campaña para que Valparaíso albergue la Secretaría Ejecutiva del Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina más allá de la Jurisdicción Nacional, conocido como BBNJ o Tratado de Alta Mar. La ciudad compite con Bruselas, en Bélgica, y Xiamen, en China, por recibir al organismo encargado de apoyar la implementación del acuerdo.
La definición quedará en manos de los estados que participarán en la Primera Conferencia de las Partes, prevista para enero de 2027, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
El canciller Francisco Pérez Mackenna reforzó la postulación durante la conmemoración de los 55 años del Comité Oceanográfico Nacional. En la actividad sostuvo que la llegada del organismo tendría un alcance inédito para Chile y la región. “Valparaíso podría convertirse en la primera sede de un organismo multilateral con membresía universal en América Latina”, afirmó.
La instalación de la secretaría también abriría oportunidades para la economía local. Su funcionamiento requeriría oficinas, alojamiento, transporte, alimentación, servicios de traducción, producción de eventos y apoyo logístico para funcionarios, delegaciones y representantes de los estados que participen en reuniones internacionales.
A ello se sumaría la creación de empleos especializados en administración internacional, derecho del mar, políticas ambientales, investigación científica y organización de conferencias. La actividad no quedaría limitada a encuentros puntuales, ya que el organismo tendría funcionamiento permanente y recibiría durante el año a comités técnicos y delegaciones extranjeras.
La propuesta de Chile
La candidatura se apoya en tres ejes. El primero es la participación de Chile en el desarrollo del derecho internacional del mar. El segundo apunta a las condiciones técnicas, institucionales y de conectividad que ofrece el país. El tercero busca trasladar la administración del tratado al hemisferio sur y a las costas del Pacífico.
Valparaíso suma su condición de ciudad portuaria, su cercanía con Santiago, la presencia de universidades y centros de investigación y su experiencia en actividades marítimas. Chile también ha planteado que la secretaría funcionaría con independencia y bajo las decisiones de la Conferencia de las Partes.
Pérez Mackenna aseguró que el país cuenta con las condiciones para recibir al organismo y garantizar su operación. “Chile está completamente preparado para ofrecer estabilidad, capacidades técnicas y condiciones de la más alta calidad para este gran desafío”, sostuvo.
La campaña internacional involucra a las embajadas chilenas, que recibieron instrucciones para promover la propuesta ante los países que deberán participar en la decisión. El secretario general de Política Exterior, Frank Tressler, sostuvo que el resultado dependerá de las gestiones diplomáticas realizadas durante los meses previos a la votación. “Esta es una candidatura muy competitiva y, por lo tanto, son relevantes las gestiones que puedan realizar todos los embajadores desde sus respectivas sedes”, aseguró.
El peso de la actividad marítima
Chile fue el segundo país en ratificar el Acuerdo BBNJ y actualmente trabaja en su implementación con organismos públicos, empresas, universidades y representantes de la comunidad científica.
El tratado establece reglas para proteger y utilizar de manera sostenible la biodiversidad marina ubicada fuera de las jurisdicciones nacionales. Entre sus instrumentos considera la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, evaluaciones de impacto ambiental y mecanismos para compartir los beneficios obtenidos de los recursos genéticos marinos.
Como parte de la presentación chilena, el canciller señaló que 43% de las aguas nacionales se encuentra bajo algún mecanismo de protección. También destacó el peso de la pesca y la acuicultura en la economía y ubicó a Chile entre las 10 principales potencias pesqueras del mundo.
El país asumirá además durante dos años la presidencia del Comité de Pesca de la FAO y trabaja con Corea del Sur para copresidir la Cuarta Conferencia de Naciones Unidas sobre el Océano, programada para junio de 2028, en Busan.