Jeff Currie estuvo en Santiago a fines de julio como expositor en el seminario anual de Moneda Patria Investments. Durante su visita notó un cambio de ambiente en Chile, hacia uno que describe como más amable para la inversión.
En conversación con Primer Click, Currie insiste en su diagnóstico: el mercado no está prestando atención al verdadero foco de crisis futura.
Currie es una de las voces más autorizadas en la industria. Doctor en Economía de la U. de Chicago, pasó casi 30 años en Goldman Sachs, donde llegó a ser jefe global de research de commodities. Hoy es senior advisor de Carlyle Group, co-presidente ejecutivo de Abaxx Markets y fundador y director no ejecutivo de 1947 Oil & Gas, productora de crudo en el Golfo de México que prepara su salida a bolsa en Londres.
Según Currie, el mayor riesgo no está en el precio del petróleo Brent o el WTI, sino en la menor capacidad de refinación, que ha disparado los precios del diésel y las bencinas. Es consecuencia de los ataques en el Golfo Pérsico, pero también de la estrategia de Ucrania de apuntar a la industria petrolera rusa, y de la decisión de China de reducir su producción para hacer frente al menor suministro de crudo por el cierre del estrecho de Ormuz.
Más grave aún, Currie apunta a que se trata de un problema estructural, consecuencia de años de baja inversión. “Esta es nuestra tesis de la revancha de la vieja economía: hemos invertido poco en la capacidad de suministrar y distribuir estas materias primas, ya sea la capacidad de extraer cobre en Chile, los productos refinados, la producción de petróleo o la fundición de aluminio... Lo que vemos es una rotación de estos cuellos de botella entre distintos mercados”.
—¿Está el mercado subestimando los riesgos?
—No se está valorando la gravedad de esta situación. En los años 70, nadie empezó a comprar (acciones de) Exxon hasta que vio las colas en las estaciones de servicio. En los 2000, durante ese superciclo, nadie compró metales hasta que vio las bodegas vacías en China. Para que los inversionistas abandonen las apuestas por la inteligencia artificial y veamos una rotación de capital hacia las materias primas físicas, la gente tiene que ver la escasez física. No creo que estemos en ese punto. En diésel sí lo estamos.
—¿Cómo debería mirar este escenario un país como Chile, importador neto de energía?
—La compensación es que Chile produce litio y cobre, que son historias muy, muy positivas. Cualquier problema con el petróleo y la escasez a largo plazo conduce a más vehículos eléctricos. Más vehículos eléctricos significa más baterías, más litio. En todo caso, a Chile le interesa que haya más problemas con el petróleo, porque creará una mayor rotación hacia la electrificación, y Chile es la Arabia Saudita de la electrificación. El cobre es el producto más importante estratégicamente en el mundo al que nos dirigimos. Me gusta decir que el cobre es el nuevo petróleo.
—Chile enfrenta más competencia para atraer capital para nuevos proyectos en minería, especialmente en exploración. ¿Qué está faltando?
—Parte de eso es consecuencia de los precios relativamente bajos (del cobre) durante la última década. Creo que estamos en un proceso en que eso está cambiando. Además, otra cosa que realmente ha mejorado en Chile últimamente es que el panorama político era muy desalentador para la inversión en toda América Latina. Chile tiene una trayectoria más positiva hoy que la que tenía, digamos, entre 2018 y 2022. (…) Esa tendencia (en Chile) tuvo un impacto. Pero en este punto, creo que hay una trayectoria muy diferente.
—Volvamos al petróleo. La economía ha navegado relativamente bien el impacto de la guerra en Irán. ¿Qué tan fácil es que ese escenario cambie?
—Al final te topas con escasez física de crudo. Es solo cuestión de tiempo. ¿Puedes llegar a fin de año así? Absolutamente no, me refiero a los derivados. La pregunta es qué pasa apenas intentas aumentar la producción en lugares como China y otras partes del mundo. No estoy seguro de que tengamos la capacidad de refinación para hacerlo. Desde la perspectiva del precio del petróleo parece que todo funciona, pero nadie consume petróleo. Esa es la parte que no entiendo. ¿Por qué a alguien le importa el petróleo, si nadie lo consume?
—Siento una crítica, porque a diario informo sobre el precio del Brent y del WTI.
—Pero ¿quién de la gente que informas consume petróleo? Consumen diésel, consumen bencinas. Esos precios están por las nubes.
—¿Cuánto podemos resistir con el estrecho de Ormuz cerrado? Hay un optimismo en el mercado de que buscarán una solución pronto.
—Ellos (EEUU e Irán) van a seguir. Lo único que hará cambiar las cosas es que los precios de la energía se disparen y generen un mayor problema. (…) Debería ser realmente preocupante para el mundo. Estamos agotando las reservas estratégicas y no vamos a tener la capacidad de reconstruirlas.
—¿Por eso está invirtiendo en la producción de petróleo?
—Esa es la razón por la que tengo petróleo. Pero tengo cobre, tengo aluminio, tengo de todo, por la misma historia. El petróleo es solo una de las muchas áreas donde existen este tipo de problemas.
—¿Tienes un pronóstico de precios para los distintos commodities?
—En petróleo, el carry por escasez es probablemente más importante que el precio; ahí la curva invertida es muy fuerte. Metales como el oro podría duplicarse desde su nivel actual (US$4.200 por onza) con relativa facilidad. En el cobre, el objetivo era US$15.000 (por tonelada), y probablemente lo superaremos en un par de meses al ritmo que va ahora. El mensaje clave es: “compre, abróchese el cinturón y prepárese para el viaje”. Ahora mismo, probablemente vería al oro y la plata como la mejor oportunidad. Estoy largo en cobre, pero el cobre acaba de alcanzar un máximo histórico y probablemente se tomará un respiro. Lo importante es poseer la cesta y pensar esto a más largo plazo que lo que sucederá en las próximas semanas.
—¿Y a la hora de decidir la inversión en un proyecto, en un país determinado?
—Busco el retorno esperado. Donde sea que piense que puedo obtener el mayor retorno esperado, con la menor cantidad de fricciones, la menor cantidad de impuestos y otros factores similares. Y de nuevo, realmente me gusta el cobre y me gustan las mineras de cobre. Solo se produce en un número muy pequeño de países en todo el mundo. Chile es uno de ellos. Está geográficamente muy concentrado, con una demanda global muy fuerte. 