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DF Lab Opinión / Crecimiento IA, ¿sin estrategia?
"Una integración queda débil sin tener en consideración la gobernanza del agente (...) Cuando comienza a realizar tareas de forma autónoma, la gobernanza deja de ser solo un principio ético y se vuelve una condición para escalar con seguridad".
Por: Andrés Alvarado, director de Endeavor Research
Publicado: Lunes 14 de septiembre de 2026 a las 10:42 hrs.
Andrés Alvarado, director de Endeavor Research
La adopción de Inteligencia Artificial (IA) ya es masiva, tanto así que McKinsey indica que un 88% de las empresas afirma haberla integrado en alguna etapa de su negocio. Sin embargo, podemos afirmar que esta masificación no implica necesariamente profundidad, pues según la misma consultora, cerca de dos tercios de las implementaciones de IA no logran escalar y generar un impacto real en el crecimiento del negocio. Las scaleups y startups chilenas no están ajenas a esta realidad.
El desafío del ecosistema emprendedor actualmente está en integrar estratégicamente las soluciones de IA para impulsar el crecimiento, más que en seguir sumando nuevas herramientas. La experiencia internacional muestra que las empresas que han logrado escalar con éxito partieron de un problema concreto, definieron objetivos claros, establecieron métricas y asignaron responsables para liderar esa transformación, en lugar de comenzar por la elección de una plataforma o un modelo.
En este contexto, la Agentic AI representa una oportunidad estratégica para las startups y scaleups chilenas, pero también exige un cambio de enfoque. Su impacto depende menos de la sofisticación tecnológica y más de la calidad de los datos, la capacidad de rediseñar los procesos y la toma de decisiones dentro de las organizaciones. La evidencia es concluyente. De acuerdo con PwC, el 74% del valor económico de la IA lo captura apenas el 20% de las organizaciones. Es decir, las que integraron la tecnología y no solo la adoptaron.
Ahora bien, una integración queda débil sin tener en consideración la gobernanza del agente. En concreto, esta tarea implica definir quién decide, qué puede hacer por sí solo y qué pasa cuando este falla. Cuando comienza a realizar tareas de forma autónoma, la gobernanza deja de ser solo un principio ético y se vuelve una condición para escalar con seguridad. Y hoy, la traba es la poca formalización, políticas escritas y responsables asignados. En simple, estructura.
Si Chile aspira a fortalecer su ecosistema de innovación y hacer más competitivos a sus emprendimientos de alto impacto, la conversación sobre la IA debe dejar de centrarse en las herramientas disponibles. La diferencia no la marcará quién adopte más rápido. La marcará quien la integre con una hoja de ruta clara, una gobernanza sólida y un foco permanente en la creación de valor. Para los fundadores, esto significa partir por el problema y no por el modelo, con métricas y responsables desde el primer día. Para quienes acompañan el ecosistema, significa exigir este diagnóstico como condición de entrada y medirlas por el valor que generan y no por cuanta tecnología incorporan.