Una discusión sobre quién debe ser jurídicamente el titular del derecho a sala cuna marcó este martes la votación del proyecto que busca ampliar el beneficio y modificar el actual artículo 203 del Código del Trabajo en la Sala del Senado.
Esto, en medio del avance de la iniciativa, que superó su primera valla en la Cámara Alta y ahora pasará a discutirse en la Cámara de Diputados.
La controversia se instaló a partir de una indicación presentada por las senadoras Yasna Provoste, Karol Cariola y Beatriz Sánchez, que propuso establecer expresamente que serán los niños y niñas menores de dos años quienes tendrán derecho a acceder a sala cuna, siempre que sean hijos de personas trabajadoras o se encuentren bajo su cuidado personal.
La fórmula se apartó de la posición defendida por el Ejecutivo. Durante el debate, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, sostuvo que el titular debía seguir siendo la persona trabajadora, argumentando que se trata de un derecho que nace de la relación laboral y que se ejerce frente al empleador.
Pero la postura del gobierno no logró imponerse. En medio de la discusión, el senador Rojo Edwards (independiente, pero integrante del comité parlamentario del Partido Renovación Nacional e Independientes) se distanció de esa interpretación y respaldó que el derecho quedara radicado en los niños y niñas. Una postura similar asumió el senador Matías Walker (Partido Demócratas).
Finalmente, pese a la negativa del gobierno, la indicación fue aprobada por 25 votos a favor y 22 en contra.
La controversia, sin embargo, no terminó con la votación. Una vez aprobado el cambio, Rau también formuló reserva de constitucionalidad en representación del Ejecutivo, dejando instalada una diferencia jurídica respecto de uno de los elementos centrales del nuevo diseño de sala cuna.
Pero la polémica no terminó allí, tras intervenir, el micrófono de la autoridad no se apagó automáticamente, y se le escuchó decir “qué desastre hueón”.
El no a la cotización
La discusión sobre quién es el titular del derecho no fue el único punto que dividió a la Sala. La votación volvió a poner sobre la mesa varias de las diferencias que han acompañado la tramitación del proyecto, entre ellas su fórmula de financiamiento, la posibilidad de que las familias deban realizar copagos y los estándares que deberán cumplir los establecimientos que se incorporen al nuevo sistema.
Uno de los principales flancos ha sido el financiamiento. El proyecto crea un Fondo de Sala Cuna que se financiará con una cotización de 0,35% de cargo del empleador, pero compensada por una rebaja equivalente en la cotización que actualmente se destina al Seguro de Cesantía.
La fórmula ha sido defendida por La Moneda como una manera de ampliar el beneficio sin aumentar los costos laborales, pero cuestionada por senadores que advierten que, en la práctica, implica utilizar recursos que actualmente tienen como destino la protección frente al desempleo.
La diferencia volvió a quedar en evidencia al inicio de la sesión. Al fundamentar sus votos, senadores de la oposición cuestionaron que costos que actualmente son asumidos por el empleador pasen a ser cubiertos por el nuevo fondo.
De hecho, esta norma no consiguió los votos necesarios para su aprobación. Así, se cayó la fórmula de financiamiento.
“Se rechazó el artículo 4, que creaba la cotización de 0,35%; el artículo 20, que pretendía compensarla reduciendo los recursos que hoy van a las cuentas individuales y al Fondo de Cesantía Solidario; y en consecuencia, el artículo tercero transitorio que establecía cuándo comenzaba a cobrarse esa cotización”, celebró Provoste.
No obstante, pese a esto, el Senado aprobó la creación del fondo de sala cuna y la posibilidad de que exista copago.