Una mirada distinta a la enseñanza y aprendizaje en la educación superior en el contexto del avance de la inteligencia artificial (IA) tiene el profesor y académico de la Universidad Técnica Federico Santa María y doctor en Ciencias y Tecnologías de la Información de la Universidad de Tokio, Werner Creixell.
En los últimos años su investigación se ha centrado en la IA, por ejemplo, en el desarrollo de algoritmos y aplicaciones de sistemas de IA multiagente, lo que le ha permitido concluir que el gran reto de las universidades e institutos técnicos profesionales es enseñar a los estudiantes herramientas para que “sigan siendo relevantes” en su trayectoria profesional y “no sean víctimas” del cambio tecnológico.
En entrevista con DF, dijo que esto obliga a replantear la formación, enseñar habilidades como el dominio conceptual, el pensamiento crítico y la creatividad; cambiar la forma de evaluar por una centrada en el proceso de razonamiento; evolucionar hacia mallas modulares y flexibles; y avanzar en formación continua en colaboración con el sector productivo.
-¿Cuál es el principal desafío que enfrentan las universidades y la educación técnico profesional frente al avance de la IA?
- Un egresado recién titulado tiene que trabajar los próximos 30 o 40 años y muchas tareas que hacían los profesionales junior están siendo automatizadas. Entonces, el principal desafío es que les demos las herramientas para que ellos sigan siendo relevantes.
En ingeniería, tenemos planes para que los estudiantes tengan todos los elementos para utilizar la IA, pero no solo a nivel de usuarios, sino como arquitectos de sistemas de inteligencia artificial en su propia disciplina. Por ejemplo, desde técnicos hasta ingeniería, a todos les enseñamos programación con Python. Se dice que ya no es necesario saber programar, pero en la medida que la IA se está metiendo en todas partes, es mayor la necesidad, y más especialidades debieran saber codificar.
- Ha señalado la importancia de que los estudiantes no sean víctimas del cambio tecnológico, ¿a qué se refiere?
- El riesgo es cuando no entiendes lo que te está entregando la IA. Si no tienes el dominio ni la capacidad de evaluar, juzgar, de cuestionarla, de ver la evidencia de que funciona bien o no, corres el riesgo de ser víctima y por lo tanto eres desechable.
Tiene que cambiar y evolucionar bastante cómo enseñamos y cómo aprendemos. En vez de centrarnos en qué respuesta obtuviste, fijarnos en cómo pensaste para llegar a ella. Por lo tanto, la forma de evaluar, de aprender y de relacionarnos con la tecnología, tiene que ir de la mano con evaluar el proceso de razonamiento de las personas.
Tenemos que enfocarnos en el desarrollo del pensamiento crítico, holístico, de conectar muchas disciplinas y no como lo hemos venido haciendo, con materias y ramos en mundos aparte.
“Tenemos que enfocarnos en el desarrollo del pensamiento crítico, holístico, de conectar muchas disciplinas y no como lo hemos venido haciendo, con materias y ramos en mundos aparte”.
Habilidades y aprendizaje continuo
- A medida que avanza la IA, ¿qué habilidades se deberían desarrollar en carreras como ingeniería o en la educación técnico profesional?
- El dominio conceptual de la disciplina es fundamental. Eso no va a pasar de moda. Uno tiene que saber los conceptos para poder evaluar si lo que está haciendo está correcto. En tanto, memorizar y la parte operativa son cada vez menos relevantes en ingeniería, pero no así los criterios y los conceptos, que tienen que estar muy claros.
También la creatividad es fundamental. La imaginación. Y en eso ayuda la literatura, el arte, la filosofía. Lo más bonito que tenemos es que los ingenieros inventamos cosas que no existen. Entonces hay que tener esa capacidad de poder proponer soluciones nuevas e innovadoras en el lugar donde estoy.
- ¿Qué debe cambiar en los procesos formativos?
- La educación basada en proyectos es muy relevante, para que el estudiante tenga esa experiencia y vea de fin a fin la realización de un proyecto, para que luego se presente como un junior con experiencia en hacer cosas grandes y ambiciosas. Hay que pasar a un escenario más igualitario que permita la discusión de ideas, en que el profesor haga más bien de coach, que lidere desde atrás y los estudiantes se apropien del proceso de aprendizaje.
La tecnología está demandando que los ciclos (carreras) sean más cortos, que las mallas sean más modulares y flexibles, con actualización curricular frecuente de planes de carrera, y que tengamos la posibilidad de ir revisando, ojalá en períodos anuales, cómo lo estamos haciendo y cómo le está yendo a nuestros estudiantes afuera.
Y ahí está el tema de la formación continua, la responsabilidad ética de acompañar a los estudiantes y profesionales, de hacer este upskilling (actualización de habilidades) y reskilling (reconversión profesional) necesario para mantenerse vigentes técnicamente.
Para ello hay que estar muy cerca del sector productivo, escuchando cuáles son las competencias y habilidades técnicas que necesitan para sus profesionales, y nosotros poder adaptar los programas a las necesidades del mercado.