El ingreso al Congreso del proyecto de ley de reforma al mercado de capitales concitó el respaldo de las empresas constructoras, por su efecto en el sector habitacional.
Desde la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), su presidente, Raimundo Rencoret, calificó la iniciativa como "una buena noticia" y destacó "aquellas medidas que pueden facilitar el acceso a la vivienda, un desafío que hoy enfrentan miles de familias".
El dirigente sostuvo que el proyecto apunta al lugar correcto. "Lo que se ha dado a conocer hasta ahora apunta a abordar dos de las principales barreras de entrada a la vivienda: reunir el ahorro necesario para el pie y acceder a financiamiento hipotecario en mejores condiciones. En ese sentido, creemos que las medidas destinadas a fortalecer el ahorro y generar más financiamiento de largo plazo para los créditos hipotecarios van en la dirección correcta", afirmó.
Rencoret puso el acento en la incorporación del ahorro a la política pública habitacional, una idea que el gremio venía empujando. "Valoramos que el ahorro vuelva a ocupar un rol central en las políticas públicas habitacionales. Una de las medidas que hemos impulsado como Cámara Chilena de la Construcción apunta precisamente a generar espacios para el ahorro a través de la entrega de beneficios", señaló.
Yagregó que la propuesta "representa un cambio cultural positivo en la forma de abordar el acceso a la vivienda".
En esa línea, el timonel de la CChC llamó a un respaldo amplio en la tramitación. "Este proyecto de ley responde a una emergencia creciente que es el déficit habitacional, y como tal, esperamos que cuente con un apoyo transversal y en pro del beneficio de las familias, que quieren cumplir hoy el sueño de la casa propia", planteó.
El reparo por la oferta
La lectura desde el análisis económico fue más cauta. El economista e investigador de la London School of Economics (LSE) Ignacio Aravena apuntó al desajuste entre el estímulo a la demanda y la evolución de la construcción.
"En términos simples, estamos construyendo menos viviendas, pero al mismo tiempo estamos poniendo más dinero en manos de los compradores. Si la oferta no aumenta, eso termina presionando los precios al alza y el beneficio no se capitaliza en los compradores", advirtió.
Su segundo cuestionamiento apunta a la estructura del beneficio. "El diseño es regresivo, porque el subsidio crece con el precio de la vivienda: una vivienda de UF 6.000 recibe tres veces más ayuda que una de UF 2.000", planteó.
Con todo, el investigador reconoció un avance respecto de instrumentos anteriores. "A diferencia del Fogaes, la propuesta también permite comprar vivienda usada. Por un lado, esas operaciones no crean nuevas viviendas, pero, por el otro, amplían las opciones de los compradores y pueden permitirles acceder a un abanico más amplio de viviendas que, en promedio, son más baratas", indicó.