En septiembre, más de 120 chefs, que juntos suman más de 90 estrellas Michelin, firmaron una carta para dejar de servir salmón de cultivo. Entre ellos están Massimo Bottura, Joan Roca, Francis Mallmann y el peruano Virgilio Martínez.
Esta semana respondieron SalmonChile y el Consejo del Salmón, los dos principales gremios locales de esta industria. Patricio Melero, presidente del primero, dijo a La Tercera que hay campañas “financiadas por terceros, muchas de ellas de manera anónima”, y que el salmón chileno llega a más de 100 países con certificaciones internacionales. El Consejo del Salmón, en tanto, explicó que el color del pescado que la carta cuestiona, viene de la astaxantina, un pigmento que se agrega a su alimento.
Detrás de la misiva está WildFish, una ONG británica que nació en 1903 como Salmon & Trout Association, cuando pescadores deportivos y científicos se juntaron para proteger los ríos de la contaminación industrial. A pesar de su historia, recién en 2008 pasó a ser una organización benéfica. En 2020 nombró vicepresidente a Feargal Sharkey, ex vocalista de la banda punk The Undertones.
WildFish pelea contra las salmoneras hace años. En 2015 llevó una petición al Parlamento escocés que terminó en dos investigaciones parlamentarias, y en 2022 lanzó Off The Table, la campaña detrás de la carta. ¿Y la plata? Según Salmon Business, en 2025 tuvo ingresos por cerca de US$ 2 millones, con donantes como la marca Patagonia y el hedge fund Marshall Wace, cofundado por el inversionista Paul Marshall, dueño de la revista conservadora The Spectator.