Finalmente y pese a las dudas generadas debido a que algunos senadores habían expresado su desacuerdo con algunos aspectos de la iniciativa, la Sala de la Cámara Alta terminó aprobando, aunque por estrecho margen, el informe de la Comisión Mixta que resolvió las diferencias entre la Cámara y el Senado respecto al proyecto que modifica diversos cuerpos legales, para promover la gobernabilidad y la representatividad del sistema político.
Esencialmente, esta reforma política hace más estrictos los requisitos para conformar partidos políticos; pero también ordena la forma como se gestiona la labor parlamentaria, en materia de bancadas y comités y sus responsabilidades. Esto con el objetivo de dar respuesta a uno de los problemas que se ha ido profundizando en las últimas décadas y que está haciendo cada vez más difícil gobernar: la fragmentación política, cada vez mayor, expresada en las fuerzas que llegan al Congreso y cuya amplia variedad hace muy compleja, si no imposible, la posibilidad de reproducir la política de los acuerdos, tan provechosa durante los periodos de la Concertación.
Sin embargo, uno de los temas que llevó a esta reforma política -ingresada a trámite legislativo el año 2025 por el entonces ministro del Interior Álvaro Elizalde (PS)- a una Comisión Mixta fue el artículo 5° que establece que en su declaración de principios, los partidos políticos, deberán “expresar su condena al establecimiento de un sistema totalitario, al uso de la violencia, propugnarla o incitarla como método de acción política. Asimismo, deberá afirmar su compromiso con la probidad y transparencia de la actividad política”.
Difícil aprobación
Pese a las dudas que genera en algunos senadores; finalmente, la iniciativa se terminó aprobando este miércoles, por escaso margen y casi rosando el quorum, 28 votos a favor, tres en contra -los PC Claudia Pascual y Daniel Núñez; y la DC Yasna Provoste- y cinco abstenciones -Ignacio Urrutia (indep. rep), Alejandro Kusanovic (indep. RN), Cristian Vial (Indep. rep.), Pedro Araya (PPD) y Rodolfo Carter (rep.)-.
En el debate en la Sala se plantearon cosas tales como que “el diagnóstico de base de este proyecto es que la democracia funcionaría mejor si tuviéramos menos partidos. El diagnóstico está equivocado. Lo que necesita la democracia chilena es disciplina parlamentaria”. Y, a la vez se criticó el hecho de que esta reforma busca fortalecer a los partidos tradicionales y “castigar el disenso”, critica que en general viene de los partidos más pequeños o más nuevos.
La próxima semana, el proyecto se votará en la Sala de la Cámara y, de aprobarse, como se espera que ocurra, quedará en condiciones de ser promulgado por el gobierno. Oportunidad en que comenzarán a correr los plazos para que los partidos políticos se pongan al día con las exigencias de la nueva norma.