Los problemas de salud asociados al trabajo han cambiado de rostro. Si históricamente la preocupación fueron patologías relacionadas con riesgos físicos -como la silicosis-, en los años recientes el protagonismo se lo ha llevado la salud mental. Hoy, según las cifras de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), estas patologías explican buena parte de los días laborales perdidos.
En particular, el año pasado se registraron 7.454 enfermedades profesionales en el país, con una tasa 84,6% mayor que en 2019.
De esa cantidad, 4.763 diagnósticos se vincularon a salud mental y, en la misma línea, explicaron 239.318 días perdidos a nivel nacional (76% del total).
O sea, cerca de siete de cada 10 días perdidos estuvieron asociados a personas con ese tipo de diagnóstico, dijo la institución.
Para la directora médica del Seguro Laboral de la ACHS, Catalina Dinali, si bien los accidentes del trabajo continúan representando el mayor volumen de atenciones del seguro laboral, las enfermedades profesionales de salud mental muestran “un aumento sostenido desde el retorno de la pandemia”.
“Más que un indicador aislado, esta tendencia refleja una transformación en la dinámica del trabajo que hoy exige enfocar los esfuerzos de prevención más allá de la seguridad física”, dijo.
A su juicio, el incremento de los registros también podría relacionarse con una mayor conciencia del tema en los lugares de trabajo y con la entrada en vigencia de normativas como la Ley Karin, que aumentó las presentaciones ante las mutualidades.
Educación encabeza los casos
Sin embargo, la mayor presencia de diagnósticos asociados a la salud mental no golpea de igual manera a todas las actividades económicas.
Educación contabilizó 1.261 casos durante 2025, lo que representó un incremento de 21% frente al año anterior. A continuación se ubicó el sector público, con 1.250, aunque ello se tradujo en una disminución anual de 2%.
Más atrás aparecieron comercio y retail, con 823 casos y un avance de 15%; y los servicios de salud, con 623,12% más que en 2024.
Según Dinali, existe un elemento común detrás de la mayor incidencia en estas actividades: la interacción permanente con otras personas, lo que trae consigo un mayor desgaste emocional por el tipo de trabajo que desarrollan.
“El contacto diario con pacientes, estudiantes o clientes en algunos casos puede exponer a los trabajadores a situaciones de estrés, sobrecarga o exigencias emocionales, sumado a los conflictos que puede haber internamente en el lugar de trabajo y la exposición a situaciones de violencia por parte de terceros”, explicó Dinali.
Los datos también permitieron identificar cuáles son los principales factores que se relacionan con este tipo de patologías. En 2025, el 26,1% de las enfermedades profesionales de salud mental se vinculó con dificultades con las jefaturas, frente al 25,2% registrado un año antes.
La hostilidad entre pares o subalternos fue identificada como agente de riesgo en el 23,2% de los casos, por sobre el 19,3% de 2024.
Uno de los mayores saltos se produjo en la carga de trabajo: pasó de representar un 5% en 2024 a un 18,7% el ejercicio pasado.
¿A quién impacta más?
De acuerdo con los datos de la ACHS, las mujeres son las más expuestas. De los 4.763 casos de enfermedades profesionales de salud mental constatados durante 2025, 3.546 correspondieron a mujeres, equivalentes al 74,4%; mientras que los hombres concentraron el 25,6%.
La diferencia también aparece al ajustar por el número de trabajadores: la tasa entre ellas llegó a 2,7 casos por cada mil trabajadoras, muy por encima de 0,7 entre ellos.
La tendencia se ha profundizado con el tiempo. Entre 2019 y 2025, los casos entre mujeres aumentaron desde 1.325 hasta 3.546, un salto de 167,6%. Entre los hombres pasaron de 506 a 1.217, equivalente a un crecimiento de 140,5%.
Así, cada año se registran aproximadamente tres casos femeninos por cada uno masculino.
Pese a que la salud mental ha ganado terreno, no es el único tipo de dolencia relevante.
Según la ACHS, las patologías musculoesqueléticas representan un 11,3% del total; secundadas por las disfonías, con 3,7%; y las dermatitis, con 2,6%.
“El tipo de enfermedades profesionales con mayor prevalencia se ha ido moviendo en el tiempo. Antes veíamos enfermedades como silicosis u otras neumoconiosis, pero gracias a la vigilancia estricta de los trabajadores expuestos al riesgo y a los elementos de prevención, ya no hay tantas nuevas enfermedades de este tipo. Esperamos ver que la prevención logre hacer una disminución transversal en el tiempo en las patologías que más vemos hoy”, dijo Dinali.
Dinali recordó que una enfermedad es calificada como profesional cuando se acredita que el riesgo es atribuible directamente al trabajo. Se trata, explicó, de un proceso regulado y supervisado por el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).