Una aparente contradicción dejó la nueva radiografía a los riesgos psicosociales en el trabajo en Chile. Si bien los resultados agregados mostraron que casi ocho de cada 10 lugares de trabajo evaluados -entre empresas privadas y el sector público- se ubicaron en un nivel general de riesgo bajo durante 2025, al profundizar por dimensiones específicas el escenario cambia.
Según el tercer informe anual del Cuestionario de Evaluación del Ambiente Laboral-Salud Mental (CEAL-SM), elaborado por la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), el 86,6% de los centros laborales presenta una situación no óptima en vulnerabilidad; el 86,5% en carga de trabajo, y el 79,5%, en exigencias emocionales.
A ello se suma el aspecto de salud mental: un 74,3% de los establecimientos exhibe un registro no óptimo.
Todos números que se constatan en medio de una medición que reunió información de 1.021.129 trabajadores pertenecientes a 20.913 unidades de empleo.
“Detrás de un resultado global bajo pueden coexistir dimensiones específicas que requieren atención y medidas preventivas”, señaló la superintendenta (s) de Seguridad Social, Patricia Soto.
“Los resultados muestran que no basta con observar el nivel general de riesgo de una organización. Detrás de un resultado global bajo pueden coexistir dimensiones específicas que requieren atención y medidas preventivas”, señaló la superintendenta (s) de Seguridad Social, Patricia Soto.
De hecho, en términos generales, el 79,2% fue clasificado en riesgo psicosocial bajo y un 20,8% en un nivel no óptimo (que agrupa los riesgos medio y alto), prácticamente sin cambios frente al 20,9% de 2024 y por debajo del 23,4% registrado en 2023.
Las actividades con mayores riesgos
Pero ¿qué sectores y trabajadores están más expuestos? De acuerdo con la medición de la Suseso, hay diferencias significativas entre sectores de la economía.
Así, los mayores porcentajes de lugares de trabajo con riesgo general no óptimo se concentraron en la administración pública, con 44%; salud, con 42,3%; y educación, con 30,9%.
En el extremo opuesto se ubicaron minería, con 4,7%; construcción, con 5,5%; agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con 7,3%; y las actividades relacionadas con agua y desechos, con 7,7%.
Al ir al detalle por aspectos medidos, las brechas se vuelven aún más profundas.
En salud, por ejemplo, un 53,8% de los lugares de trabajo fue clasificado en riesgo alto en exigencias emocionales.
En la administración pública, un 43,6% presentó riesgo alto por carga de trabajo, mientras que en educación un 43,6% lo registró por exigencias emocionales.
El informe también detectó discrepancias por género. Las mujeres observaron mayores niveles de riesgo psicosocial y peores indicadores de salud mental en prácticamente todas las dimensiones analizadas. En la escala de salud mental, un 66,3% de ellas acusó un nivel no óptimo, frente al 55,1% de los hombres.
Violencia y acoso
Otro foco de preocupación está en la violencia y el acoso laboral. Un 33,9% de las personas consultadas declaró haber experimentado al menos una situación de este tipo durante los últimos 12 meses. Entre las mujeres, la proporción llegó a 37,1%, mientras que entre los hombres alcanzó el 31,2%.
De todas formas, en ambos casos hubo una disminución respecto de los valores de 2024.
Precisamente en esta materia, la Suseso prepara cambios.
La autoridad detectó que la metodología actual impone un umbral elevado para clasificar a un lugar de trabajo con riesgo medio o alto por violencia y acoso, lo que puede invisibilizar situaciones relevantes. Por ello, está trabajando en una nueva fórmula que considerará tanto la cantidad de personas expuestas como la intensidad del fenómeno.
El desafío también estará en ampliar el alcance de la medición. Pese a superar 1 millón de respuestas, durante 2025 el cuestionario cubrió cerca del 37% de las personas que debían ser evaluadas, en circunstancias de que su aplicación es obligatoria cada dos años para empresas y organismos públicos y privados con 10 o más trabajadores.