Una positiva perpectiva para Chile delineó el nuevo jefe de misión para el país del Fondo Monetario Internacional (FMI), Bikas Joshi, al profundizar en la aprobación de la Línea de Crédito Flexible por hasta US$ 11.800 millones anunciada a finales de agosto.
“Consideramos que la actual desaceleración es en gran medida temporal y que refleja una disminución transitoria de la producción de cobre. De hecho, proyectamos una recuperación en 2027. Chile podría crecer cerca del 3% anual a mediano plazo si los precios del cobre se mantienen elevados y se materializan las reformas previstas”, indicó el economista en una entrevista concedida a IMF Country Focus, el espacio de noticias del organismo multilateral.
Así, explicó que “las medidas más prometedoras” para elevar el crecimiento tendencial son las reformas regulatorias y la agilización de los permisos para inversión, destacando el plan de reconstrucción nacional para estimular la inversión a través de rebaja de la impuestos a la renta de las empresas y otros incentivos.
Otra contribución sería la mejora de la infraestructura comercial y logística, junto al desarrollo de las competencias de la fuerza laboral y el fortalecimiento de los vínculos entre las universidades y el sector productivo en materia de investigación; al igual que aumentar la participación femenina en la fuerza laboral mediante la ley de sala cuna.
Además, Joshi se mostró favorable a que Chile recorte impuestos, desregule la economía y reduzca el gasto público, todo al mismo tiempo. “Estas medidas son complementarias, no contrapuestas”, dijo.
El economista agregó que las reducciones de impuestos y la desregulación están orientadas principalmente al mediano plazo: buscan aumentar la competitividad, reactivar la inversión y, en última instancia, elevar el crecimiento potencial de Chile.
“Sin embargo, esos beneficios tardan tiempo en materializarse. Por ello, en el corto plazo, racionalizar el gasto público y mejorar su eficiencia para preservar la sostenibilidad fiscal es, efectivamente, el enfoque adecuado”, indicó.
Cobre como colchón
Joshi también se refirió al precio del cobre, que atraviesa sus máximos históricos, y enfrenta una fuerte demanda por la transición energética y el rápido avance de la Inteligencia Artificial.
No obstante, advirtió que “una elevada dependencia de las materias primas puede constituir una vulnerabilidad debido a la volatilidad de sus precios”.
Ante ello, precisó que la producción puede verse afectada por factores imprevistos y a medida que se agotan los yacimientos, disminuye la calidad del mineral del que se extrae el cobre, lo que incrementa los costos de producción.
“Las implicaciones para la política económica son claras: aprovechar los períodos favorables para reforzar las reservas fiscales y externas, mantener el tipo de cambio como principal mecanismo de absorción de choques externos y evitar aumentar el gasto permanente sobre la base de ingresos que podrían resultar transitorios”, señaló.
Acerca del impacto que ha tenido la guerra en Medio Oriente, Joshi indicó que, debido al aumento de los combustibles y del transporte, la inflación subió de 2,4% en febrero al 4,3% en junio, aunque las presiones subyacentes siguen estando contenidas.
“Las condiciones financieras se han vuelto más restrictivas y el peso se ha depreciado desde entonces. El choque también tuvo un costo fiscal a través del mecanismo de estabilización de los precios del petróleo, por el cual el gobierno impuso un límite máximo, con rapidez y acierto”, explicó.
No obstante, puntualizó que Chile sigue estando expuesto a diversos factores, como la evolución del crecimiento en Estados Unidos y China, las tasas de interés a largo plazo estadounidenses, las condiciones financieras mundiales, así como los aranceles y otras tensiones comerciales.
“Las inversiones relacionadas con la Inteligencia Artificial a nivel mundial, que influyen tanto en la demanda de cobre como en las expectativas de los mercados internacionales, también podrían afectar las perspectivas de Chile”, dijo.