El alza del gasto real de entre 0% y 1% para el Presupuesto 2027 tiene respaldo desde el mundo privado. La edición de agosto del Índice de Riesgos Deloitte Cadem -realizado en alianza con Diario Financiero-, constató que el 81% del Panel de Negocios incluido en la medición considera adecuado dicho crecimiento.
Al frente, solo un 13% de los ejecutivos consultados de los principales sectores de la economía nacional indicó que el incremento es restrictivo; y ninguno lo calificó como expansivo.
La mayoría (74%), además, consideró que en medio de la estrecha situación fiscal de Chile, la principal prioridad del Presupuesto 2027 debería estar en aumentar la inversión pública, con foco en obras públicas y vivienda (ver gráfico).
La economista y directora de empresas, Andrea Tokman, señaló que el deterioro fiscal que se ha acumulado y que el gobierno busca corregir justifica la urgencia del ajuste.

No obstante, precisó que “una cosa es la necesidad de ajustar y otra es la composición de ese ajuste”; y que, si bien es comprensible la caída del gasto de capital en el cambio de gobierno, existe el riesgo de que la pausa termine “amplificando innecesariamente la caída de la inversión pública y su efecto multiplicador” al resto de la economía.
“¿El ajuste fiscal es necesario que recaiga desproporcionadamente sobre la inversión pública? No. En un contexto de restricciones fiscales, no se trata de gastar más, sino de proteger aquella inversión con mayor impacto sobre empleo, crecimiento y capacidad productiva futura”, explicó.
En el entendido que la economía chilena enfrenta tres graves problemas -como son el desempleo, malas expectativas económicas y bajo crecimiento-, el director de BTG Pactual, Rodrigo Pérez Mackenna, se mostró de acuerdo con que el énfasis del próximo erario esté en temas que contribuyan a acelerar la reactivación y la generación de empleo.
“Está en línea con lo que el país necesita y lo que le preocupa al ciudadano chileno. La construcción es intensiva en mano de obra, tiene un impacto rápido en regiones y genera encadenamientos con el resto de la economía”, dijo.

El 57% del panel también indicó que una prioridad del Presupuesto 2027 debería estar en la reducción del déficit fiscal y en estabilizar la deuda pública, junto a un 50% que apoyó subir el gasto en seguridad y orden público.
En este contexto, la directora de Coca Cola, Paz Ovalle, afirmó que “no hay bala de plata” en cuanto a medidas para la reactivación del empleo y crecimiento.
“Uno de los grandes problemas nuevos, es el desajuste entre lo que está necesitando el mercado y lo que está entregando la fuerza laboral”, opinó. Ante ello, sugirió facilitar la entrada de los jóvenes a las empresas, vincularlos desde el colegio al mundo empresarial.
Y añadió: “En los ejecutivos con varios años el camino va muchas veces por emprender. Hay que resetear la mentalidad del trabajo”.
“En un contexto de restricciones fiscales, no se trata de gastar más, sino de proteger aquella inversión con mayor impacto sobre empleo, crecimiento y capacidad productiva”. Andrea Tokman, economista y directora de empresas.
“La construcción es intensiva en mano de obra, tiene un impacto rápido en regiones y genera encadenamientos con el resto de la economía”. Rodrigo Pérez Mackenna, Director BTG Pactual.
“Uno de los grandes problemas nuevos, es el desajuste entre lo que está necesitando el mercado y lo que está entregando la fuerza laboral”. Paz Ovalle, directora Coca Cola.
¿Espacio para ajustes?
Si para cumplir las metas fiscales fuera necesario reducir el gasto público durante 2027, el panel completo se mostró de acuerdo con que el ajuste se debería concentrar en la reducción de programas públicos que tengan baja efectividad o impacto.
Le siguió la idea de recortar el número de funcionarios públicos (91%) y el gasto en defensa y relaciones exteriores (24%).
Ahora, si tuvieran que escoger sólo tres áreas en las que el erario debería aumentar o proteger recursos, las destacadas fueron seguridad pública, vivienda, infraestructura y obras públicas
El CEO de Deloitte, Christian Durán, señaló que el peso del erario en la economía no debe medirse solo por el volumen de recursos que involucra. “Mejorar la eficiencia del gasto y avanzar hacia un mejor balance fiscal son objetivos declarados de la autoridad que compartimos y si en su consecución se logra un diseño presupuestario que aumente el stock de capital de la economía, sin afectar el gasto social, el país estará avanzando en la dirección correcta”, expresó.
Empresarios más optimistas y opinión pública sigue percibiendo lo económico como principal riesgo
Acerca de los riesgos que perciben tanto la ciudadanía, como el panel, se observó nuevamente una brecha.
Para la opinión pública, el principal riesgo es el económico con 67% que lo señala como de alta ocurrencia. Más abajo está el político (59%), tecnológico (56%), social y medioambiental, ambos con 49%, respectivamente.
En paralelo, el Panel de Negocios identificó el eje político con un alto riesgo para Chile, aunque con 35% de las menciones. Le siguieron las inquietudes por los temas medioambiental (33%), tecnológico (30%) y después, el económico (23%)
“El mundo empresarial está más optimista que hace unos meses. Ve señales de que las cosas pueden empezar a cambiar, porque las expectativas en ese segmento se mueven con señales de largo plazo, una ley que se aprueba, una reforma que empieza a caminar”, explicó el gerente general de Cadem, Roberto Izikson.
En cambio, señaló que la opinión pública mira otras cosas y sus riesgos se asocian particularmente a temas económicos: si el sueldo le alcanza; si el trabajo es estable; y si en el día a día se siente mejor o peor.
“Por eso creo que el desafío no es solo económico, sino que también es de tiempo. El mundo empresarial ya vio la primera señal, pero mientras esa señal no se convierta en algo concreto para las personas, en empleo, en poder adquisitivo, en seguridad, esta brecha se va a mantener”.