Cerca de siete meses han pasado desde que Telefónica se vendió a manos de la luxemburguesa Millicom y el holding francés del empresario europeo Xavier Niel; y el cambio de mano en la administración de la teleoperadora con su famoso "playbook" comienzan a mostrar sus primeros resultados.
Dirigida hoy por la colombiana Carolina Vallejo, en sus resultados correspondientes a los primeros seis meses del año, Movistar –que está próxima a hacer su cambio comercial hacia el nombre Tigo– redujo por primera vez en tres años su posición de deuda financiera en $ 348.970 millones, equivalente a una disminución de 28% respecto de los saldos mantenidos al cierre de 2025.
“Esta disminución refleja una mejora en la gestión financiera y de caja de la compañía, fortaleciendo su posición para enfrentar los próximos desafíos de negocio y otorgando mayor flexibilidad para continuar invirtiendo en infraestructura, innovación y experiencia de cliente”, detalló la compañía.
En cuanto a ingresos, Movistar reportó un monto de $ 732 millones, que representa una disminución del 5,8% respecto del mismo periodo en 2025. En cuanto al Ebitda ajustado, este alcanzó el 19,2% frente al 15,9% reportado el año pasado, lo que representa una expansión del 3,3 puntos porcentuales.
Otro índice que también se redujo de manera positiva fueron los costos operacionales ajustados, en cerca de un 15,8%.
La mano de la nueva administración
La receta, explicó la misma Carolina Vallejo tras la entrega de resultados, ha sido enfocar la inversión de la compañía durante los últimos meses hacia “donde el cliente realmente la percibe: a través de la mejor red y una mayor cercanía”.
Bajo esta premisa es que durante los últimos tres meses Movistar abrió 55 nuevas sucursales (incluyendo en zonas rurales del país) y realizó la mayor renovación tecnológica de su red móvil (logrando mayor cobertura y capacidad),
En paralelo, la firma también modernizó su conectividad en toda la red del Metro de Santiago, aumentando la velocidad de navegación en puntos de mayor demanda. Dicho proyecto, destacó, contempló abarcar las 143 estaciones en las 8 líneas.
Estos ajustes, definió la colombiana, “son una muestra concreta de nuestro compromiso por ofrecer una mejor experiencia y estar cada vez más cerca de las personas que nos eligen”. “Invertimos con una visión de largo plazo y con un foco puesto en el cliente. Cada decisión que tomamos debe traducirse en una mejor experiencia para quienes confían en nosotros”, añadió.
También la compañía se desprendió de los negocios alejados de su core: dejó de operar el nombre Movistar Arena (ahora llamado Santander Arena) y dio de baja inversiones en tecnologías antiguas como la de televisión satelital directa al hogar (DTH). También, reportó la misma Millicom en mayo, se recortó a cerca de un 35% de la dotación de trabajadores.
Todo esto supuso un gasto extra no recurrente y si no fuera por este factor, afirman conocedores, Movistar habría obtenido utilidades este semestre, pero en su lugar reportó pérdidas por $ 130.592 millones, superiores a los $ 75.365 millones registrados en 2025.